MAL TRAGO

MIKEL PAGOLA ERVITI

Cualquier espectáculo se mide, en gran medida, por cómo el espectador lo percibe. La pirotecnia, que tiene mucho de escénico y de crear emociones, está sometida al ambiente y muy vinculada (qué les voy a contar en Fallas), con celebraciones, alegría y fiesta. Por eso la noticia, ayer por la mañana, del fallecimiento de un trabajador de Ricardo Caballer en un accidente en esta fábrica, nos heló la sangre a todos los del mundillo. Máxime cuando está previsto que Ricasa actúe en esta plaza con doblete (mascletá y efectos nocturnos) el próximo sábado día 15. Esto nos hizo que asistiéramos a la mascletá de ayer con este mal trago en el cuerpo y las cosas, evidentemente, así no se ven con el mismo prisma. La labor de los operarios de pirotecnia, experta pero dura y sucia, vista desde fuera, y tan bonita y 'de enganchar' para los que la eligen como profesión, es vital para que los demás podamos disfrutar de algo tan valenciano como lo es la fiesta de la pólvora. A la familia de Raúl Onielfa Veneros y a la empresa les doy mis condolencias y también mi agradecimiento por todos y cada uno de los gramos de pólvora, de mixtura y de color, que hayan pasado por sus manos durante su vida profesional antes de arder transmutados en emoción para su público. Ayer Leopoldo Ferrández Peñalver y Antonio, los 'Hermanos Ferrández', tenían imposible cambiarnos el ánimo a los presentes en su disparo por mucho que se lo propusieran. Empezó en cierta forma de luto, sin la alegría que suele dar la traca valenciana inicial. Entró directo con un digital interesante de progresivos muy trabajados, apantallando el perímetro: entre otros juegos destacó el de dos vueltas a la plaza más dos latigazos de truenos digitales en tierra, repetido dos veces. Toda esta parte puramente digital fue lo mejor. Luego fue al norte, donde la falla, con una segunda parte netamente aérea para focalizar la atención ahí. Sin marcaje claro pasó a tierra con dos retenciones comprimidas en cañeta y otras cuatro desplegadas normalmente y con espoletas de color. El terremoto entró natural y mecanizado aunque algo fuerte y quizá tuvo separación excesiva con el bombardeo digitalizado. Con algún fleco aéreo pero con golpes previos en el suelo, terminó.

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