La trágala

Democracia es lo que dicen ellos que lo es, no la Historia o lo que se explica en las facultades de Derecho

VICENTE GARRIDO

Impresiona ver tan claramente dos discursos enfrentados, el del Estado de Derecho y el de los secesionistas, en esta batalla que estamos sufriendo todos, y que me temo que va a seguir mucho después del 1 O. El enfrentamiento puede resumirse en lo que significa la democracia. Para los independentistas la democracia va más allá de lo que diga la ley desarrollada de forma legítima; es superior a ella, y por ello cuando hay leyes que la enfrentan, estas pueden ser prescindibles. Por tal razón en la aprobación de la ley del Referéndum se atropellaron los trámites del Consejo de Garantías, así como la opinión de los propios letrados de las Cortes y, por supuesto, les trae al fresco lo que diga el Tribunal Constitucional. Democracia es lo que dicen ellos que lo es, no la Historia o lo que se explica en las facultades de Derecho.

Ahora bien, es notable observar que el actual gobierno catalán no es del todo coherente en esta postura, porque al mismo tiempo asegura que se trata de un plebiscito legal, porque ha emanado del Parlamento Catalán, y cumple además (aseguran) con las normas internacionales. Por supuesto que se produjo el atropello a la oposición y que la ley internacional en modo alguno ampara la ley del Referéndum, pero ese extremo no les importa lo más mínimo. Es como si pensaran que el mero hecho de emitir un enunciado lo convirtiera en realidad. Me recuerda mucho este uso impúdico del lenguaje al empleado tantas veces por Trump: por ejemplo, cuando afirmó que nadie había tenido tantas iniciativas legislativas en su primeros 100 días de mandato, que fueron un desastre total, o cuando en vez de decir que hubo un homicidio racista aseguró que hubo «violencia por ambas partes».

Sin embargo, lo importante en el proceso secesionista es el 'Gran Relato'. Cualquier disparate, a poco que esté mínimamente decorado, sirve para la trágala. No niego que haya razones para que muchos catalanes estén enojados con el gobierno central, pero eso no tiene nada que ver con que se denigre el significado de la democracia, utilizándola en un sentido espurio. «Votar es siempre democrático». Vaya estupidez. Me imagino al sr. Ribó la cara que se le pondría si un servidor le llevara 100.000 firmas diciendo que queremos votar el no pagar los impuestos. O que Nueva York quisiera votar echar a Trump de la presidencia.

El Gran Relato (la historia inventada para un fin populista, que succiona la materia gris del que necesita de él para entender las cosas), siempre ha tenido como víctima el Estado de Derecho, porque basta para justificar todo, incluso la mayor incoherencia y mentira. Preferiría que fueran honestos: «Esto no es democrático, pero nos da igual, queremos ser independientes. Luego ya pondremos nuestras leyes». Pero no hay valor para eso, saben muy bien los manipuladores del lenguaje que sin el azúcar no entra la purga.

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