NO ME TOQUÉIS 'FRIENDS'

MIKEL LABASTIDA

Vamos a ver si lo dejamos claro: podéis tocarme lo que queráis, pero no me toquéis 'Friends'. Por ahí no paso. Primer aviso. No respondo a lo que pueda hacer si continúan surgiendo críticas hacia una de las mejores series de todos los tiempos. Sí, a día de hoy lo sigue siendo. Ahora llegan nuevos espectadores (la han descubierto por Netflix) y resulta que no les hace gracia. Pues muy bien. Iros a ver 'Por 13 razones' o 'Madres forzosas'. Os las regalo. Pero a 'Friends' la dejáis tranquila.

He leído una decena de artículos en la que se tacha a la célebre comedia de machista, de homófoba y de racista. Ha habido más, pero yo ya no he querido leer más. Soy masoca, pero no tanto. Para todo hay grados. Resulta que no les hace gracia que se hiciesen bromas sobre la sexualidad de Chandler. Y resulta que piensan que Ross es un machista porque nunca superó que su mujer le dejase por otra chica. Y resulta también que ven como un ataque las situaciones en torno al peso de Monica cuando era joven. Nos dicen a los que vimos en su día la serie que no teníamos opinión crítica y que no éramos conscientes de sus defectos. Menos mal que han venido a abrirnos los ojos (¡¡mis ojos, mis ojos!!, no he podido evitar recordar a Phoebe gritando al descubrir el idilio de Chandler y Monica).

Pues bien, a quien venga ahora a contarme los defectos y virtudes de 'Friends' le pido que se vuelva por el mismo camino por el que ha llegado. Y le diría que no ha entendido nada. Ni de la serie ni de la vida. Que la corrección política le ha nublado la razón. Y es una pena.

Pocas series recuerdo que hayan tratado de un modo más natural las relaciones personales y se hayan encargado de retratar de una manera tan desprejuiciada la amistad. 'Friends' nunca quiso ser un título reivindicativo. Ese no era su objetivo. No se puso la bandera de nada y sin embargo sirvió para muchas causas. 'Friends' invitaba a cada cual a ser como quisiera y nos animaba a construir nuestras propias familias, sin necesidad de convenciones ni lazos sanguíneos. Pero, por encima de todo, 'Friends' promovía algo sanísimo: reírse de uno mismo. Qué necesario es esto.

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