TÓPICOS CONTRA LOS MÁSTERS Y LOS TÍTULOS

Con lo visto en los últimos años, elevar así de golpe la exigencia de dimisión a la veracidad del currículo es un efecto pendular que pocos deberían creer. Si así fuera, acabaríamos con parlamentos tan semivacíos como en el debate de una enmienda del grupo mixto. No hace falta acudir a la política para encontrar exageraciones en los méritos propios, y por lo común -en muchos sectores sin titulaciones habilitantes- esos pocos créditos que faltan para terminar la carrera se suplieron hace tiempo con la experiencia. Lo grave del máster de Cifuentes, la diferencia sobre lo mencionado, es que el título es real y aunque en el terreno de la política se dirime la dimisión o no del cargo, en el universitario se trasluce una mala praxis. Quizás es lo que tienen las puertas giratorias universitarias.

Más allá de la disputa partidista, estos casos que ahora aparecen en la prensa revelan la importancia que para los méritos académicos está adquiriendo el título de máster, a pesar de que en ocasiones se hable de una sobre oferta. Y cómo esta titulación se antepone al aprendizaje y de ahí la importancia que llega a adquirir el apartado de convalidaciones. Es lógico, claro, no tener que estudiar lo ya cursado y aprobado, pero también algo tiene de componenda que para un aprendizaje superior baste acreditar asignaturas de grado.

Sobre los másters -más cómodo para nuestro lenguaje sería, por cierto, generalizar el uso de maestría- se dice que son consecuencia de dos fenómenos: el deterioro del valor en el mercado laboral del título de grado y la 'titulitis'. Habría un tercer aspecto, que es el económico. Para algunos, criticado por ser los másters vía de financiación universitaria; para otros, porque su coste provoca desigualdad.

Hay que dejar claro que de aquello que nos quejamos es lo que hemos construido. Es consecuencia, y no tiene por qué ser negativa, de la Educación que tenemos. Me explico.

La primera crítica, que viene de cuando el Proceso de Bolonia, es la que acusa a las administraciones y 'poderes fácticos' de haber devaluado el título de Grado con el único objetivo de sacar los cuartos con los másters. El grado ya no sirve como distinción ni mérito y por tanto para adquirir un plus competitivo de cara al mercado laboral hay que realizar formación postgrado, cuyo coste por crédito se incrementa comparativamente. Algo de cierto hay... y lo que nos ha costado conseguirlo.

En la Comunitat Valenciana, la tasa de población de 30-34 años con estudios superiores es del 39,1%, la misma que la media de la Unión Europea y un par de puntos por debajo de la española. Los estudios superiores siguen siendo minoritarios pero no excepcionales y, por tanto, su valor en el mercado laboral no es distintivo. Piensen acaso lo que significa la añoranza de 'cuando ser licenciado' era garantía de éxito laboral. Aquello se daba en un sistema educativo selectivo, elitista, en el que sólo unos pocos alcanzaban la universidad, y todavía grandes bolsas de población quedaban en el analfabetismo. Sí. Entonces, ser licenciado era suficiente.

Tampoco, reconozco, hace falta remontarse tanto, basta ponernos en el diván. ¿Admitiríamos una entrada a la universidad selectiva, restringida al mérito puro y con las plazas exactas necesarias para reponer las jubilaciones de cada sector? ¿Proponemos una universidad exigente, tacaña con los aprobados? No parece que el debate esté ahí.

Porque, y pasamos al segundo tópico, ahora 'no se busca aprender sino un título'. Es la llamada 'titulitis' que tan desprestigiado está de palabra aunque no en la realidad. Se supone, de hecho, que lo que hace un título académico es refrendar que se ha adquirido un aprendizaje. Por eso la gente miente en su currículo y por eso la oferta de másters está tan boyante. Se desdeña la 'titulitis' pero el mercado laboral todavía lo exige.

Pongamos un caso extremo del ámbito educativo, que es de los sectores más dependientes de los títulos, muchos habilitantes. Tras años dando clase, 1.200 profesores de Formación Profesional han dejado de impartir como interinos porque no tienen la capacitación de valenciano que ahora les exigen. Muchos de ellos daban clase en comarcas castellanohablantes, por lo que nunca iban a echar mano de esa capacitación, pero la norma exige el título y no queda otra.

No sé, me da la impresión de que con los tópicos uno pide más exigencia para los otros y más títulos para tus hijos.

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