El timo de la estampita

Los culebrones del PP ya no sirven a Compromís para tapar sus vergüenzas

IGNACIO GIL LÁZARO

Valencia tiene un problema. El papanatismo gobierna la ciudad. Un papanatismo nacionalista muy chusco adornado con ribetes sectarios. Cada día que pasa se oye otra nueva necedad oficial. Desatinos verbales que Ribó, Grezzi y su panda pretenden aupar a rango de verdad incontestable. La última chorrada de esta semana ha consistido en afirmar que el caótico tráfico que padecemos es culpa de los coches en los que viaja un solo ocupante. Ojo con eso porque estos son capaces de crecerse y prohibirlo como ya hicieron con lo de aparcar por la noche en el carril bus. Mientras, Grezzi y Ribó le van a arrear casi cien mil euros a algún amiguete para que les monte un congreso a mayor gloria de la bici erigida en panacea del bien circulatorio según acredita la bendición impartida por Perico Delgado al efecto. Además, el alcalde continúa soltándole la pasta al elenco habitual de 'companys catalanistes' que llevan ya casi tres años beneficiándose a tope de ese insólito trato de favor económico. Subvenciones descaradas que salen del bolsillo de todos los valencianos aunque nos toque las narices su destino. Exactamente igual que el método de repartir dinerito que Oltra, Ribó y su tropa han aprendido troceando contratos para obviar la concurrencia pública y poder darlos a dedo con la soltura que viene haciéndolo en la Diputación Provincial otro afín a la peña. Ciertamente estos no quieren enterarse que en las instituciones públicas no pueden hacer cuanto les venga en gana porque hay una cosa que se llama sentido común e interés general y otra más imperativa que es la observancia inexcusable del ordenamiento jurídico administrativo. Algo que no admite rodeos ni trucos. Por ejemplo, el miércoles la mayoría tripartita en les Corts aprobó un régimen de plurilingüismo que consiste en la reedición maquillada del decreto que antes los tribunales le tumbaron a Marzà. Espérese la comunidad de centros concertados, padres y alumnos a ver el reglamento subsiguiente y se van a enterar de lo que vale dicho peine porque esto es otra vez la trágala discriminatoria de la inmersión lingüística a cuenta de tomar como coartada el aprendizaje indispensable del inglés. En fin, aunque a Bárcenas le hicieron pasar por la 'sala de comisiones B' los culebrones del PP ya no sirven a Compromís para tapar sus vergüenzas. Eso sí, el Consell vuelve a abrir pisito en Madrid que solo va a aprovechar para que a tres o cuatro los pongan en nómina y Conexus tenga sede rumbosa. Por otra parte, que la saturación del Hospital Clínico clame al cielo les importa un pito a quienes decían que su gran objetivo era rescatar a las personas. El timo de la estampita. Así pues hay que darles el finiquito en las urnas. Desde luego ahí no parece que pueda esperarse mucho de algunos visto como andan. Más de lo mismo. Otros en cambio sería bueno que empezaran a ayudarse sumando voces que aporten credibilidad, experiencia y prestigio.

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