Tiempos líquidos

Ferriol MOYA
FERRIOL MOYAValencia

Vivimos tiempos líquidos. Las verdades absolutas duran tan poco y son tan variables que no da tiempo a digerirlas todas. Ni los másteres son lo que eran. Mariano Rajoy parece muchas veces una rémora para su partido, un líder de otra época para una política que necesita triunfitos. En el PP se especula con su salida, con la necesidad de apostar por una cara renovada, más joven, que le plante cara a Albert Rivera. Pero él resiste, consciente de que lo que hoy parece un hecho incuestionable, su propio desgaste, puede cambiar por completo dentro de seis meses. Y resistencia tiene un rato. Esos cambios radicales ya se han producido en otras ocasiones. Podemos era la formación que iba a arrasar al PSOE y hoy vive de nuevo esa confrontación de patio de colegio entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. Pedro Sánchez sería, tras recuperar la secretaría general, el nuevo referente que andaba buscando su partido para recuperar la iniciativa política... y no termina de ser así. El líder de Ciudadanos parece ahora mismo, o eso dejan ver las encuestas, la pieza que los electores ven menos mala de todo el frutero -sin ser en ningún caso uno de esos postres arrebatadores por los que se puede perder la cabeza-. Escuchar a Felipe González desmenuzar la situación política en Cataluña supone acabar pensando que muchos tiempos pasados sí que fueron mejores. Veremos cómo se deciden las candidaturas para el Ayuntamiento de Valencia pero, también en este caso, los tiempos son líquidos. Anoto todos y cada uno de los nombres que se manejan como carteles electorales para optar a la alcaldía. Y sospecho que también en este caso se percibe que los escenarios pueden cambiar en seis meses, y que el candidato o candidata que ahora puede resultar idóneo igual termina siendo un fatal patinazo. Eso depende, claro está, de las expectativas. La ciudad de Valencia decide no sólo quién la gobierna, sino también resulta determinante para definir la mayoría de la Diputación provincial, y clave para el Gobierno de la Generalitat. No es una decisión menor. Las encuestas que se realizarán en las próximas semanas aportarán mucha información para conocer las expectativas reales de cada partido. Y el candidato que se presente también medirá esas opciones. «No es lo mismo presentar un candidato que hacerlo además para tratar de ganar». Y tampoco es igual jugársela con tu mejor opción, porque las posibilidades de conquistar la alcaldía son ciertas, que con un recurso. Un candidato o candidata joven puede no retener a tu votante tradicional. Uno con más edad puede no resultar creíble para el electorado más bisoño. Retener a los propios debe de ser el primer objetivo. Sumar por un lado los que se pierden por el otro no sería buen negocio.

Fotos

Vídeos