Y a la tercera le tocó a Manises

Va de bo!

La falta de un trámite formal no puede servir de excusa para saltarse la ley que permite elegir médico y hospital, aunque sea concertado

María José Grimaldo
MARÍA JOSÉ GRIMALDO

Será fruto de una ardua investigación. Incluso de meses de seguimiento y controles. De vigilancia máxima. O hasta de la pura casualidad. Lo desconozco. Pero ha querido el azar, la consellera de Sanidad para entendernos, que sea el hospital de Manises, público pero de gestión privada, el tercero en tocarle la china.

Primero fue el IVO, fundación elegida por la Conselleria para implantar un sistema de cribado de pacientes que limita el número de valencianos que reciben tratamiento oncológico en este centro aunque así lo deseen. Después, el hospital de Alzira. La famosa reversión, bandera por la que será recordada la consellera de Sanidad, se consumó en abril. Vencía el contrato, cierto. Tanto como que en el camino han quedado graves acusaciones de cobro de comisiones a proveedores que luego el juzgado ha archivado.

¿Y ahora? Ahora le toca al hospital de Manises, gestionado por Sanitas. Otra vez una empresa privada. Y seguro que otra vez la casualidad.

La conselleria acaba de descubrir, tres años después de tomar las riendas de la sanidad pública, que la unidad de cirugía cardíaca no tiene autorización. ¡Toma ya! Me pregunto qué control han llevado entonces de los hospitales públicos desde que llegaron al despacho de Micer Mascó en 2015.

Como carece de este certificado, Sanidad ha decidido prohibir la derivación de pacientes para ser operados de corazón. Pueden salvarse las vidas de los pacientes de la zona (yo que me alegro) pero no las de los de fuera. La decisión, bastante más grave de lo que parece, atenta contra la Ley de Salud de 2014 y un posterior decreto de mayo de 2015 que recoge el derecho de los ciudadanos a escoger médico y centro sanitario. Pero, además, es marciana. Si no hay autorización, no la habrá para nadie. ¿O sí, consellera?

Imagino que la conselleria ya habrá puesto a trabajar a sus servicios jurídicos para impugnar esa auditoría de la Sindicatura de Cuentas que analiza el periodo 2009-2015 en la que se certifica no sólo que el centro pidió el permiso para realizar operaciones de corazón sino que la propia Administración se lo concedió. El 4 de mayo de 2011, apunta la Sindicatura. ¿Por qué no lo busca?

Alega la Conselleria de Sanidad que lo que falta es un trámite formal de solicitud a la dirección de inspección sanitaria. Un mero formalismo por el que no sé si estarán muy preocupados los valencianos que esperan ser citados para operarse de corazón. Quizá les inquieten más las listas de espera. Pero quizá, sólo quizá.

Sí sé, y comparto, que pese a hablar de un trámite burocrático, las cosas hay que hacerlas como toca. Adelante entonces. ¿A qué espera la Conselleria para solucionarlo? Desde 2011, hace ahora siete años, el hospital de Manises ha practicado cientos de intervenciones de corazón y no ha habido problema. ¿Por qué los hay ahora? Salvo que la pregunta esté mal formulada y lo que haya que cuestionarse no sea por qué sino quién los puede estar generando ahora.

Fotos

Vídeos