TENSIÓN

PEDRO TOLEDANO

En el mundo del toro, los abusos, las excesivas complacencias o las rutinas un tanto extravagantes, suelen hacer acto de presencia con más frecuencia de la deseada. Son los males que suelen afectar a aquellos sectores de la economía en los que la endogamia se hace presente con inusitada frecuencia. En estas fechas se están poniendo en marchas las primeras gestiones entre empresarios, ganaderos y apoderados, para diseñar lo que será la temporada que comenzará apenas concluya el mes de enero.

Lo cierto es que se está apreciando cierta tensión en los primeros encuentros entre los distintos estamentos. Una tensión que ha venido a hacerse más visible a raíz de la reunión mantenida entre los empresarios de Sevilla, Ramón Valencia, a la sazón apoderado, o exclusivista, de la figura emergente Roca Rey, y el productor francés, Simón Casas, de quien hay que remarcar que además de ser gestor de un gran número de plazas de Francia y España, también gestiona a Castella, e indirectamente a otros toreros.

El comunicado que estos empresarios hicieron público, recogía que habían llegado a un acuerdo para: «potenciar todos los vectores de desarrollo de la Tauromaquia priorizando el fomento de la calidad y la protección de los nuevos valores». Llegados a este punto hay que decir que es una obviedad que el empresario siempre debe procurar fomentar la calidad, y que la «protección de nuevos valores» debería ser baza, no sólo a potenciar ahora, sino como filosofía continuada.

Sin embargo, más allá de los argumentos esgrimidos por tan poderosos profesionales, potenciar la calidad y salvaguardar la carrera de los nuevos valores, subyace algo que no han descifrado en su comunicado, y que deberían haber hecho si querían evitar que saltaran las alarmas que anuncian un nuevo enfrentamiento con las figuras, como aquella del G5 que dejó huérfana a la feria de Sevilla.

Los empresarios quieren renegociar los honorarios y abrir los carteles de las fechas claves a los nuevos valores, mientras que las llamadas figuras se quieren hacer fuertes arropándose entre ellas. Al final choque de intereses que acabará pagando el aficionado.

Ay, si cada uno se dedicara a lo que debe hacer.

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