TENIS EN LA PLAZA DE TOROS

Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

Valencia tiene lo que podríamos llegar a calificar como un cierto problema con sus recintos deportivos. En estos momentos dispone de hasta tres estadios de fútbol, si bien es cierto que uno de ellos a medio terminar. Uno, Mestalla, con capacidad para 55.000 espectadores; otro, el Ciutat de València, con un aforo de unos 25.000 aficionados; y el de la avenida de las Cortes Valencianas, proyectado para 75.000 almas (¿cándidas?) y que cada vez parece más evidente que no llegaremos a ver terminado nunca jamás, o no al menos en este milenio. Además, la ciudad alberga un pabellón, el de la Fuente San Luis, en el que juega el Valencia Basket, que ahora, por medio de su mecenas, el empresario Juan Roig, lidera el proyecto para un nuevo recinto con 15.000 asientos, y que también podría utilizarse para conciertos. Tampoco hay que olvidar el Luis Puig, en Benimàmet, destinado a competiciones y entrenamientos de atletismo y ciclismo. E igualmente no tenemos que olvidar el Ágora, en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, construído no se sabe exactamente para qué pero que llegó a acoger el Open 500 de Tenis, uno de esos grandes eventos que impulsó el PP y que pasó a mejor (o peor) vida. El icono de Calatrava está siendo ahora reconvertido en sede de un CaixaFórum, por lo que los acontecimientos deportivos ya no caben en su interior. Tras este breve resumen, nos encontramos con que la eliminatoria de cuartos de final de la Copa Davis de tenis entre España y Alemania se va a celebrar en la plaza de Toros, un recinto que a lo largo de su dilatada historia ha albergado no sólo corridas, que sería lo normal, sino también mítines políticos, conciertos y hasta ferias de la cerveza. Y no es que yo quiera que se construya en Valencia un espacio propio para las competiciones de tenis, no pretendo otro estadio de La Cartuja en Sevilla, inutilizado prácticamente todo el año mientras el Sevilla y el Betis siguen en sus respectivos campos. Pero estarán conmigo (o no) que lo de celebrar una eliminatoria de la Davis en el coso taurino de la calle Xàtiva es como pocoun pelín raro, escasamente convencional y no sé si muy presentable en el exterior. Cuando lo vi en otras ciudades siempre me pareció un tanto pueblerino (que no se ofenda nadie), casi tanto como lo de que al Teatro Principal se le llame Teatro Principal aún siendo el principal teatro de la ciudad o al Museo de Bellas Artes Museo de Bellas Artes, que siendo sin duda un Museo de Bellas Artes se le podía buscar otro nombre, algo distintivo, no sé, el San Pío V se me ocurre. Antes o después, los ideólogos del tripartito van a tener que inventar un departamento que se llame algo así como Reordenación de usos y actividades de los diferentes espacios y edificios públicos de la ciudad de Valencia.

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