TAIS, BELINDA, BABY Y PIERA

TAIS, BELINDA, BABY Y PIERA

ANTONIO VERGARA

Todavía estamos esperando a que los partidos 'progresistas' presenten en el Congreso de los Diputados su anunciada proposición no de ley para que la Cámara Alta apruebe que los animales tienen 'personalidad jurídica propia', como cualquier ser humano.

Es uno de los asuntos políticos más urgentes que estudian los diputados. Dada su premura, la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado es un tema muy menor, casi insignificante. Como escriben los periodistas en su estereotipado argot: «Todas las señales de alarma están encendidas».

El toque a rebato se produjo hace una semana. Un transporte volcó en una carretera, la A-30. En su interior viajaban varios paquidermos (elefantes). El accidente causó un fatal desenlace. El fallecimiento de uno de ellos. El resto de la manada motorizada sufrió heridas leves.

Si ya dispusieran de 'personalidad jurídica propia' (PJP) habrían ingresado en un hospital de la Seguridad Social portando su tarjeta sanitaria en la trompa. Pero este proyecto de ley duerme el sueño de los justos -sobran más del 80%- y fueron curados por los veterinarios en una nave, al aire libre.

Se da la circunstancia de que se salvaron cuatro hembras: Piera, Tais, Belinda y Baby. A fecha de hoy supongo que ya habrán superado sus lesiones leves. De todos es sabido que las hembras, con personalidad jurídica propia o sin ella, son biológicamente más fuertes que los machos.

Las cuatro fueron visitadas urgentemente por la presidenta del PACMA (Partido Animalista), doña Silvia Barquero. Se desplazó a Pozo Cañada (Albacete). Nada más entrar en el espacio de las cuatro elefantas, éstas comenzaron a proferir gritos de júbilo y agradecimiento. A los que respondió doña Silvia con el aullido 'solidario' característico de 'Tarzán, rey de los monos' (1932). Después, se hicieron un 'selfie' (auto foto). Complacidas por haber ganado en 'visibilidad', las paquidermas le aplaudieron con sus grandes orejas, muy similares a las de Clark Gable en el filme 'Mogambo' (1953), de John Ford.

No hace falta señalar que el estado físico de las supervivientes nos conturbó de verdad. Siendo adolescente me regalaron una 'elefantita' de cartón, a quien bauticé así: 'Charlie Parker'.

La vida tiene un haz (oscuro) y un envés (más claro). Y mientras a todos nos gustan los animales de los dibujos animados y los que captan los documentales de National Geographic, los domésticos considero que son exclusivos de unos determinados seres humanos con personalidad jurídica propia y una pasión animal (véanse los melodramas cinematográficos 'Cumbres borrascosas', 'Rebecca' o 'Imitación a la vida'), aunque entre hombres y mujeres.

(Una sucinta digresión. Ha llegado a nuestros pabellones auriculares que el ala más radical del 'animalismo' no orgánico ha decidido presionar a las distribuidores y televisiones para que no emitan ningún episodio más de 'Tom & Jerry', cortometrajes de los geniales William Hanna y Joseph Barbera, «por incitar a la violencia entre animales domésticos»).

El haz y el envés. El accidente 'paquidérmico' y la orden del responsable de Bienestar Animal de Flandes, el señor Ben Weyts. Ha sentenciado que «quien quiera tener a su gato, debe esterilizarlo. De lo contrario tendrá que hacerse cargo de las docenas de descendientes que acaban en las calles, en albergues o que son sacrificados».

Desde principios de abril, todo gatito de más de seis meses de edad (una criatura indefensa) que resida en territorio belga (no se alude a Puigdemont, caza mayor) debe estar esterilizado o castrado.

Reconocemos que nuestro amor por los gatos es nulo. Militamos en el nihilismo gatuno desde que visitamos el domicilio de unos 'progres' -rama 'tendencias'- y su gatita 'fashion', Roxanna, de la raza Scottish Folde, nos mordió en el dedo índice de la mano derecha hasta rozar los tendones. «Es que últimamente tiene muchos problemas psicológicos», se excusaron los muy esnobs.

Inmediatamente fuimos al ambulatorio para recibir la antitetánica. Les recomendé 'Psicopatología de la vida cotidiana' de Freud, para que lo leyeran ellos y Roxanna.

En Valonia, quienes incumplan la ordenanza de Ben Wyts serán multados con 50 euros / 10.000 euros. En Bruselas la sanciones pueden alcanzar los 100.000 euros.

'Gato enfadado, araña hasta con el rabo' (dicho popular).

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