Sudor a perpetuidad

Si hemos sabido calentar el planeta, sospecho que seremos capaces de enfriarlo

MANUEL VILAS

Las temperaturas que ha padecido España este verano no son de recibo. La ola de calor ya no es un hecho excepcional. Vivir con cuarenta grados no es vivir. España se está convirtiendo en un horno, donde durante más de dos meses se condena a la población a la inactividad y al parón productivo. El calor es enemigo de la civilización, dijo el filósofo alemán Federico Nietzsche. España es uno de los países en donde se está cebando el cambio climático, una de las naciones más perjudicadas, más desertizadas. Ya es un problema de salud pública. El cambio climático afecta especialmente a ciudades del interior, como Madrid, Sevilla, Córdoba, Valladolid, Badajoz o Zaragoza, ciudades que ven mermadas sus capacidades turísticas durante el verano al no tener mar.

De seguir así, llegará el día en que los españoles del interior tendrán que pasar los veranos en cámaras de aire acondicionado. Tendrán que construir túneles por debajo de la Gran Vía madrileña o del Paseo de Independencia de Zaragoza o cruzar el Guadalquivir por debajo del río en vez de por los puentes. Se tendrán que construir cines y restaurantes subterráneos. No podremos vivir en la superficie. Adiós a las calles, adiós a las terrazas. Tendremos que bañarnos en piscinas bajo tierra. En pocos años los 40 grados serán 45, y en un par de décadas subirán a 50 o 55, y llegarán los apocalípticos 60 grados y la gente arderá en las calles. El aire se convertirá en cemento rusiente. No habrá productividad alguna, y la España de interior verá su economía desintegrada. La España del interior será inhabitable.

La llegada del calor y del verano era una fiesta en el tiempo de nuestros abuelos, cuando los ríos estaban sanos. Ahora es un infierno. Tal vez sea la hora de que la investigación científica española se centre en enfriar la España del interior. Hagamos un poco de ciencia ficción. ¿Por qué España, habida cuenta de nuestra necesidad, no inventa una refrigeración medioambiental de carácter global? Imagino que se podrá generar un enfriamiento de la atmósfera de Madrid o de Sevilla. Porque no se trata de bajar la temperatura del salón de tu casa a base de darle al mando a distancia de tu aire acondicionado, sino de convertir los parques de Madrid y de Sevilla en paraísos primaverales, donde reine el sol pero con temperaturas de veintidós grados.

Si hemos sabido calentar el planeta, sospecho que seremos capaces de enfriarlo. La crisis ecológica es real. La basura inunda el paisaje. Pocas son las playas en donde te puedes bañar sin encontrarte algún plástico o lata de refresco hundidos en el fondo. Nos estamos convirtiendo en basura. El calor también es ya otro símbolo de la basura respiratoria. El calor causa angustia y miedo. También el Mediterráneo se convertirá en agua caliente y salada y sucia. No habrá turismo entonces. El turismo se desplazará a las montañas. La gente veraneará, los que puedan, en la cima del Everest. El sudor interminable se acerca.

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