La sorpresa de Rajoy

Arsénico por diversión

Lo preocupante es que el presidente del Gobierno desconozca las dificultades de los más vulnerables

Mª JOSÉ POU AMÉRIGO

En días como el de ayer nunca faltan quienes hacen la pregunta recurrente: ¿por qué no se celebra también un Día del Hombre, ya que hay un Día de la Mujer? La respuesta la dio Rajoy, sin pretenderlo, durante la sesión de control en el Senado. Fue cuando la senadora de Nueva Canarias María José López Santana le mostró la realidad de las 'kellys', las camareras de piso, que limpian y ordenan las habitaciones de los hoteles. Por los datos, resultaba escalofriante saber cómo era la jornada laboral de este colectivo bastante olvidado hasta que se organizó y comenzó al alzar la voz. Por poner un ejemplo dado por la representante canaria, cada 'kelly' recibe dos o tres euros por limpiar una habitación que cuesta de media 70 euros la noche. Lo llamativo de la escena en el Senado no fue en sí el debate sino la sorpresa mostrada por Rajoy ante lo que estaba contando López Santana. Podría ser mero postureo pero parecía auténtica, a juzgar por la torpeza de reconocer que no tenía ni idea de lo que vivían estas mujeres. Y me creo que se sorprendiera, no tanto por desconocer que en España hay muchas personas trabajando a destajo y cobrando una miseria sino por ver tan gráficamente la realidad de un grupo de ellas. En cualquier caso evidenció la burbuja en la que se instalan nuestros dirigentes y buena parte de los parlamentarios, salvo cuando tienen que echar mano de relatos desgarradores para enfrentarse al oponente.

Por eso resultan necesarias las convocatorias que ayudan a poner el foco sobre una realidad que a menudo queda oculta entre la maraña de asuntos que forman la actualidad. La sorpresa de Rajoy es la respuesta a por qué se celebra un día sobre la Mujer. Porque así nos obligamos todos a saber, a contar, a descubrir y a sorprendernos. Lo preocupante es que el presidente del Gobierno desconozca las dificultades de los más vulnerables. O que, conociéndolas, nada cambie. Es cierto que el ejemplo de las 'kellys', siendo necesario, responde a un interés muy particular y a una clave local: la senadora por Canarias sabe que ese discurso 'vende' en las islas, donde el turismo es una industria fundamental. Sin embargo, también podría explicársele al presidente del Gobierno otra injusticia de la que difícilmente podrá decir que no sabe nada: la de las empleadas de hogar que no tienen derecho a paro solo porque su empleador es un particular y no una empresa o un autónomo. Su trabajo es tan duro como el de las 'kellys' pero muy pocos se acuerdan de ellas. Ni siquiera un senador con interés por ganarse el apoyo de sus posibles votantes. Poco importa que plataformas tan transversales como la existente en la Comunidad Valenciana donde trabajan conjuntamente CC.OO, UGT, Cruz Roja, Caritas y otras entidades de la Iglesia, den luz a su realidad. No hay una senadora que se acuerde de ellas y 'sorprenda' a Rajoy en público. ¿Por qué un Día de la Mujer? Para que no digan que no sabían.

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