Sólo en valenciano

Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

Abundan ahora los análisis acerca de cómo es posible que en Cataluña se haya llegado a un punto de no retorno en el que las instituciones de una comunidad autónoma se saltan las leyes, desprecian el Estado de derecho y declaran su firme propósito de constituir una república. Hay quien mira a la redacción de la reforma del Estatut y al posterior recurso del PP ante el tribunal Constitucional que acabó en una sentencia que anuló parte del nuevo texto aprobado por el Parlament. Pero no hay que poner las luces cortas sino las largas para entender lo que ha pasado en aquella región y por qué la mitad aproximadamente de su censo está por la vía soberanista. Hay que irse casi cuarenta años atrás, a los primeros pasos de la democracia, al año 80, al comienzo de la autonomía catalana, a la llegada de Pujol y CiU al poder y a la puesta en marcha de un proceso de catalanización de la sociedad, en los colegios, en las universidades, en los medios de comunicación, en todos los ámbitos de la vida pública. Una inmersión ‘nacional’ efectuada a la par que desaparecía cualquier referencia española, en los libros de texto que estudiaban los colegiales, en la seguridad ciudadana (Mossos por Guardia Civil), en la televisión pública autonómica y hasta en las fiestas populares con la prohibición de las corridas de toros. Más de tres décadas y media de masivo adoctrinamiento hábilmente ordenado por los gestores nacionalistas y consentido por Madrid (tanto por el PSOE como por el PP, que necesitaban los votos de los convergentes para mantenerse en el Gobierno) acabaron dando su fruto: jóvenes generaciones de independentistas convencidos, algunos de ellos muy radicalizados (la CUP), dispuestos a todo con tal de romper con una España a la que consideran un Estado opresor, corrupto, ladrón e invasor, así se lo han enseñado algunos de sus mayores y así lo repiten los cachorros.

Bueno es tener presente este esquema argumental para tratar de evitar repetir los mismos errores en otras partes del territorio español. En Valencia sin ir más lejos, donde los nacionalistas de Compromís tienen responsabilidades de gobierno y hacen y deshacen a sus anchas gracias a la pasividad cuando no la complicidad del PSPV y de Podemos, por increíble que resulte el que partidos de izquierdas consientan los desatinos de una formación que asiste a la explosión del proceso catalán con insana envidia. Que en el 70% de los municipios valencianos los niños de 1º de Infantil sólo puedan ir a un colegio público en valenciano es un primer paso de una inmersión que los nacionalistas valencianos quieren copiar de la catalana. Marzà nunca lo ha ocultado, aunque borrara sus tuits más polémicos. Sólo en valenciano no es defender «lo nuestro», es excluir lo español.

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