SÓLO PARA LOS JÓVENES

Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

Tal vez obnubilados por el efecto engañoso de las redes sociales o por el resultado de las elecciones de junio de 2016, en las que el PP mejoró el resultado de diciembre de 2015 y se aseguró el Gobierno gracias en gran parte al voto de la gente mayor, pero lo cierto es que los partidos populistas -como Podemos y Compromís en el caso valenciano- parecen haber centrado todas sus esperanzas electorales y sus esfuerzos en los jóvenes. Da la impresión de que sus estrategas han llegado a la conclusión de que los mayores que les votaron lo hicieron o bien por razones ideológicas, con lo que seguirán haciéndolo pase lo que pase, o bien por rechazo a la corrupción del PP, con lo que es muy probable que tengan que renunciar a estos votos prestados, que volverán a los partidos tradicionales o a la abstención. Si nos centramos en la gestión del Ayuntamiento de Valencia, gobernado por un dirigente del partido nacionalista, veremos que muchas de sus políticas y de sus actuaciones más llamativas están pensadas para el sector juvenil de la población. La primacía de la bicicleta es el más claro ejemplo, una medida dirigida principalmente a los universitarios, los mayores usuarios de este medio de transporte, aunque no los únicos. Pero también la remodelación de líneas de la EMT parece ideada para su nicho electoral, con continuas reformas en los trazados y anuncios de cambios de numeración así como de implantación de los transbordos para llegar a la plaza del Ayuntamiento. Esta operación, la de coger dos autobuses para llegar al destino final, perjudica a las personas mayores y a las de movilidad reducida, a las que cuesta más subir y bajar. Por último, el fomento de fiestas, conciertos y actividades en la vía pública tiene garantizado el favor del público de menos edad, mientras que las quejas por el ruido, la suciedad y los problemas de tráfico van a venir del otro segmento de la población, el que acumula más años. Da igual. En consonancia con lo que es la publicidad en televisión, donde los anuncios para los jóvenes ganan por goleada a los de mayores -aunque la pirámide poblacional muestra una sociedad cada vez más envejecida-, la táctica populista se dirige a conservar el voto de los primeros, que son quienes pueden secundar la ofensiva contra el llamado (despectivamente por los podemistas) «régimen del 78». Los españoles que ya pintan canas ven como un logro histórico la Transición y la Constitución. Por contra, los nacidos desde entonces, los de menos de 40 años, ven este periodo como algo lejano, historia de sus padres que a ellos no concierne. Es en este caladero donde pescan los populistas, donde creen que pueden ganar las elecciones y es aquí donde se puede encontrar la explicación a algunas de sus medidas más polémicas.

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