El antes, el durante y no sólo el después

Va de bo!

El Ayuntamiento, como hacen las fallas, debe trabajar ya en las fiestas de 2019 para que el balance del próximo 20 de marzo no vuelva a ser el de una Valencia desbordada

María José Grimaldo
MARÍA JOSÉ GRIMALDO

Lunes 20 de marzo de 2017. Venta ilegal de comida, manteros, lateros, suciedad... Esas fueron hace ahora un año las principales denuncias que la asociación de comerciantes del centro histórico y el Ensanche hizo llegar a siete delegaciones del Ayuntamiento de Valencia concluidas las Fallas del año pasado. El reverso de las fiestas récord de visitantes, de los hoteles llenos y, también, de la ocupación completa.

Martes 20 de marzo de 2018. Descontrol callejero, suciedad, abuso de food-trucks y de churrerías, venta ambulante ilegal y también de alcohol sin control en la vía pública incluso a menores. Estas son las denuncias que, un año después, ponen de nuevo sobre la mesa no sólo comerciantes sino, también, hosteleros y consumidores.

Que las Fallas de 2018 volverían a ser multitudinarias se sabía desde el año pasado. Y que San José caería en lunes, también. Por eso es muy revelador que muchas de las denuncias se repitan un ejercicio después.

El balance municipal ofrecido el martes por el Ayuntamiento volvió a centrarse, como ya ocurriera el año pasado, en las toneladas de basura recogidas. ¡Sólo faltaba que se hubieran dejado en la calle! Pelos y señales de las de cenizas, de los kilos de enseres retirados de domicilios y comisiones, de los envases de plástico y hasta de los kilos de papel y cartón pesados en plantas de tratamiento los días grandes de Fallas.

Escuchando a la concejala de Medio Ambiente, pensé que en algún momento iba a acabar alegando eso de que también en esto somos pioneros. Muy bien, Pilar Soriano. Pero todo eso es el después. La limpieza de la ciudad que, es cierto, ha comenzado este año antes y con mayor agilidad que en 2017 cuando seis días después de la Nit del Foc todavía el cauce albergaba restos. La lluvia también ha echado una mano, ojo.

Pero, ¿y el antes? Ya sé que no es sólo cosa suya. Me pregunto cuántas reuniones de trabajo ha celebrado el Ayuntamiento en un año con vecinos, comerciantes u hosteleros para consensuar, por ejemplo, la ocupación de la vía pública y evitar que churrerías o food-trucks hayan tapado escaparates enteros y dejado aislado a ese pequeño comercio que se quiere proteger.

¿Y el durante? De la gestión de los días grandes depende luego esa imagen de la ciudad a la que tanto se apela el resto del año. La Federación de Ocio la califica de caótica. Y los comerciantes hablan de caos. Cualquiera que haya paseado por el centro habrá encontrado boulevares de manteros, venta ilegal a diestro y siniestro, consumo de alcohol sin control en la calle y puestos de comida con dudosas medidas de higiene. ¿Suciedad? Sí, bastante también.

El 19 de marzo de 2019 caerá en martes. Y el propio Ayuntamiento pretende que el lunes sea festivo. Doce meses tiene para evitar que Valencia, por tercer año seguido, vuelva a convertirse en una ciudad desbordada.

Fotos

Vídeos