Aquí sólo arruinamos reputaciones

Un Consell que prefiere desacreditar al mensajero antes que dar respuesta a los problemas que denuncia merece una muy baja calificación moral

CARLOS FLORES JUBERÍAS

In the Loop (Armando Ianucci, 2009) es un inquietante filme británico que retrata como muy pocos los complicados entresijos de la política y sus más inconfesables intimidades. En la cinta abundan las frases memorables, pero reconozco que una de ellas se me quedó especialmente grabada desde la primera vez que la ví. Es cuando el personaje interpretado por el malogrado James Gandolfini, un veterano general que no desea ver a su país arrastrado a una guerra, es interrogado por su adversario, el jefe de gabinete del primer ministro, que en cambio la desea fervientemente. «¿Has matado alguna vez a alguien?», pregunta el político al militar. «Sí», responde éste, sin pizca de entusiasmo, para a continuación repreguntar: «¿Y tu? ¿Has matado alguna vez a alguien?». «No. Lo mío es arruinar reputaciones».

Me apostaría algo a que esa frase, o alguna otra de cariz no muy distinto, debió ser la que utilizara la vicepresidenta Mónica Oltra para atajar la conmoción que a buen seguro debió suscitarse el pasado viernes en el seno del Consell a cuenta de incendio desatado en la Sierra Calderona. Naturalmente yo no estaba ahí, pero me cuesta poco esfuerzo imaginar lo que debió suceder, y menos aun aventurar lo que un director de cine como Ianucci podría hacer con semejante material en una segunda parte de 'In the Loop'.

- «Oye... que lo de La Calderona se nos está yendo de las manos. No solo es que el fuego anda desatado, sino que ahora acaba de salir un bombero criticándonos por nuestra pasividad», diría algún conseller, alarmado. - «Tranquilos, que ya me ocupo yo», respondería la vicepresidenta. - «Ya... Habría que echarle la culpa al calor... y de paso, expresar la solidaridad del Consell con el cuerpo de Bomberos ¿no crees?», terciaría el siempre prudente Ximo Puig. - «Para nada... Lo que voy a hacer es denunciar que el bombero fue concejal del PP hace nosecuantos años». - «Y eso, ¿a qué viene a cuento?». - «Eso no viene a cuento de nada... pero ayudará a echar balones fuera: a demostrar que la crítica no es profesional, sino política». - «Tal vez no sea suficiente...», apostillaría desde debajo de su sillón la consellera de Agricultura. - «Pues en ese caso, tocara ir a degüello. Le echaré en cara que mientras él estaba tranquilamente grabando su video, sus compañeros se estaban jugando la vida frente a las llamas». - «Oye, Mónica: que el video de marras dura un minuto y medio: ¡menos de lo que el tipo habría tardado en refrescarse la nuca con agua fresca, o en llamar a casa para decir que llegaría tarde a cenar!», señalaría alguien con cierto sentido común. - «Por no mencionar que el tipo tenía toda la cara de haber pasado ya unas cuantas horas de brega frente al incendio...». - «Tranquilos... ya he dicho que yo me ocupo». -«Conforme, vicepresidenta», aceptaría Puig. - «Pero sin cargar mucho la mano ¿eh?». - «Por supuesto. Esto no es la guerra: aquí no matamos a nadie. Esto es la política: aquí sólo arruinamos reputaciones».

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