EL SOCIO 361

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

Pepe González es el socio número 361 del Valencia Club de Fútbol. Es fallero y valencianista. Ayer, antes de la ofrenda, cumplió y fue a Mestalla. Pepe González lleva décadas sentado en su campo, para ver a un equipo casi centenario. He hablado de él en alguna ocasión en esta columna. Por su cabeza pasó la duda de renovar o no el pase tras los tiempos de Neville pero al final la fidelidad siempre pesa más que cualquier mal pensamiento. Pepe González se abrió la cabeza hace unas semanas en Mestalla. Antes del partido ante el Levante. Mientras subía las escaleras de uno de los vomitorios del fondo norte, un maldito traspié le hizo vencerse hacia atrás, se cayó y necesitó grapas para suturar la herida. Los profesionales de la Cruz Roja atendieron al socio 361 de una manera excelente, con una gran profesionalidad. Una labor aplaudida y agradecida por la propia víctima. Pepe González dio sus datos, alguien se supone que dio parte de lo sucedido y nunca más se supo de una llamada que debería ser obligada por parte del Valencia: «Señor González, socio 361, en primer lugar le deseamos una pronta recuperación y nos gustaría saber si hay algo que podemos hacer por mejorar la seguridad de Mestalla».

Y si esa llamada se hubiera producido, pues el socio 361 a lo mejor hubiera dicho que quizá en esas escaleras hace falta una barandilla porque hay aficionados más mayores a los que les cuesta un poquito más subir los escalones. Y si esa llamada se hubiera dado, a Pepe González no le quedaría ese regusto amargo porque su equipo no se ha acordado de él después de que le graparan la cabeza en Mestalla. No hace mucho, el presidente del Valencia, Anil Murthy, comentaba que el club tenía que estar cerca de los aficionados, ser una entidad próxima, que las cosas iban a cambiar mucho y que lo primero iba a ser el bienestar y la satisfacción de los socios de Mestalla. Palpar las sensaciones para no volverle a fallar a los suyos, a los que pagan cada temporada para ser parte de una militancia casi centenaria.

Las palabras siempre deben tener la continuidad de los hechos y las cosas que le suceden a la gente, cómo ha sido el caso de Pepe González en el partido ante el Levante, es la oportunidad para demostrar que lo anunciado va más allá de la mera intención. Yo estoy dispuesto a darle el teléfono de Pepe González al presidente del Valencia, Anil Murthy, para que le pegue una llamadita, se interese por la salud de este fiel aficionado y, de paso, escuche algún consejo para mejorar la seguridad del viejo estadio. Ayer, el socio 361 no temió al mal tiempo y aparcó su tradición fallera para ver al Valencia. Hay devociones que pesan más que cualquier otra.

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