SOBRESALIENTE ALTÍSIMO

NACH0 COTINO

Suelen decir los entrenadores que las notas se recogen cuando termina el curso, pero llegado el ecuador de la temporada sí se puede hacer una valoración, aunque sea parcial, de lo acontecido hasta el momento que no es poco. No soy muy partidario, o nada, de la dichosa frase: «Viendo de dónde venimos», pero parece evidente que ni el más aventurado de los optimistas podría esperar allá por agosto que a estas alturas de la temporada el Valencia contaría ya con 40 puntazos, estaría clasificado en tercera posición y que llevaría una notable ventaja sobre el Real Madrid que es cuarto. Reitero que no me gusta la expresión: «De dónde venimos» porque la entidad Valencia Club de Fútbol, haya pasado lo que haya pasado en la campaña anterior, debe estrenar cada temporada con el objetivo más ambicioso posible y hoy en día aspirar a algo más que clasificarse para la Champions supone una utopía salvo que Messi caiga en las garras de una gripe interminable. Así las cosas sí creo que se puede aseverar que la temporada está siendo un éxito rotundo: lo dice la clasificación, el valencianista ha asistido con cierta dosis de sorpresa a la reconstrucción de un equipo que hace unos meses parecía el ejército de Pancho Villa y, además, ha podido asistir al cambio de mentalidad de una plantilla que vivía refugiada en la autocomplacencia y que actualmente, de la mano de Marcelino, se ha impuesto una exigencia que le ha llevado a convertirse en uno de los equipos más competitivos de la liga. Un mínimo de prudencia invita a recordar que nos encontramos a mitad del camino y queda mucho trabajo pero creo que es justo reconocer que la nota hasta el momento es sobresaliente altísimo. Y siendo importante lo deportivo quizá lo más relevante sea la forma con la que el equipo ha devuelto al seguidor del Valencia el orgullo de sentirse valencianista. Y no es que crea que había dejado de estar orgulloso de serlo pero sí es cierto que el deambular de los últimos tiempos había generado una desafección y cierto complejo con en el que resultaba difícil convivir. El valencianista se estaba mal acostumbrando a vivir el amor por su equipo con una dosis de tristeza poco recomendable y muy incómoda porque no solo el equipo daba pena sino porque daba la sensación de que el club no daba síntomas de que la situación mejorara a la vista de la nómina de indocumentados que estaban al frente. La irrupción en la escena de Mateu Alemany y Marcelino ha cambiado el decorado y hoy el aficionado ha recuperado una relación que se había deteriorado hasta extremos inquietantes y... aunque los resultados acaban siendo los que marcan la pauta en este sentido sí se percibe algo que va más allá de los mismos. Los guarismos de la primera vuelta son el producto de un trabajo bien hecho que ojalá sepa valorar Peter Lim y perdure en el tiempo.

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