Semana de sobresaltos

MARGARITA SÁENZ-DÍEZ

Se acabó una semana de infarto. Monárquicos, republicanos, unionistas, centrocampistas, independentistas, alarmistas, pelotas, ciudadanía en general, no salen de su asombro. Las noticias llegaron a golpe de tuit, a la espera de análisis serenos, pero el resultado ha sido sobrecogedor. Resulta que Cristina Cifuentes, que aportó aire fresco al contaminado Partido Popular de Madrid, se ha enredado al final en una vulgar historia académica, de la que niega cualquier participación. La investigación comprobará también si alguno de sus fans, acaso, le facilitó ese título para que la presidenta de Madrid accediera más adelante al curso de doctorado, que le facilitaría un futuro al abrigo universitario.

La lúcida Reina, la periodista Letizia Ortiz, metía la pata en la catedral de Palma de Mallorca. Al exhibirse antipática con su suegra, olvidó que si Leonor llega algún día a reinar (que ya se verá), será porque es hija y nieta de reyes. ¡Ay, cómo sufrió ese día el principio dinástico!

Felipe VI tiene en sus manos otra incómoda papeleta que le ha endilgado el Partido Socialista, al solicitarle que no admita la sucesión en el ducado de Franco, reclamado ya legalmente por la nieta mayor del dictador, Carmen Martínez-Bordiú. Con el antecedente de que el actual Rey revocó el derecho de su hermana Cristina a utilizar el título de duquesa de Palma, que también le había concedido Juan Carlos I, le han metido en un brete.

En esta semana de sobresaltos, resulta que los pertinaces independentistas han encontrado en Alemania un bálsamo para algunas de sus graves heridas. El expresidente Carles Puigdemont, de momento en libertad en la ciudad de Berlín, difícilmente será juzgado en España por rebelión, que era el casillero en el que le había situado el magistrado Pablo Llarena.

La tribunal del 'land' de Schleswig-Holstein ha descartado ese tipo penal porque considera que Puigdemont no usó la violencia para declarar unilateralmente la independencia de Cataluña. Si acaso, malversó dineros públicos para organizar tamaña trifulca.

La cosecha recogida por el Gobierno de Mariano Rajoy frente al problema catalán resulta escasa. Gracias al artículo 155 de la Constitución, el Senado suspendió esa autonomía con el concurso de PSOE y de Ciudadanos. Como se exigía, las elecciones autonómicas se fijaron para el 21 de diciembre de 2018, pero el tiro salió por la culata. No sólo Ciudadanos fue el partido más votado, sino que el bloque independentista sumó mayoría en escaños.

Por ahora, Puigdemont garantiza el aumento de las tensiones y, encima, Banco de Santander, CaixaBank y Bankia demandan al Estado para que devuelva los 1.350 millones de euros pagados a Florentino Pastor, presidente de ACS, para cerrar el almacén submarino de gas 'Castor', frente a la costa mediterránea... Continuará.

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