La semana inglesa de la grúa

La suciedad en la plaza de la Xerea, los residuos acumulados en los alrededores de un local nocturno del polígono industrial, la falta de baldeado de escalera de la glorieta más próxima a correos, el alumbrado público del carrer les Ànimes encendido a plena luz del día... El PP no le pasa una que esté a la vista al Pacto de Sant Domènec y fallo que ve, fallo que retrata. Especialmente a la grúa. Esta semana le ha echado en cara aparcar en un lugar reservado para minusválidos y no prestar servicio los sábados, cuando los arrastres son tan necesarios dicho día de la semana como los lunes o los martes.

Cartel de fiestas por votación popular. Con el tiempo nos vamos dando cuenta de que 'La fira que voleu' fue el lema de un referéndum que perseguía tres cosas. Una de ellas, cargarse la figura de la reina de la feria, falló; pero las otras dos, prohibir los toros mediante una pregunta capciosa y ocultar el continuismo en la gestión ferial, se alcanzaron. Al igual que Alfonso Rus, Roger Cerdà hace y deshace como no hicieron cuantos les precedieron. Unos, Calabuig y Casesnoves, porque delegaron en el concejal de Feria y Fiestas; y otros, los últimos años del franquismo municipal, porque confiaron esta tarea a una mucho más participativa -ironías de la vida- comisión de feria. Cerdà decide desde quién actúa, hasta dónde se instalan tales asociaciones pasando por quién pinta el cartel. Pues no es por nada, pero el de las fiestas patronales de Alcañiz, municipio turolense gobernador, miren por dónde, por el PP, se elige por votación popular entre los diez preseleccionados por un jurado especializado.

Bayona cobra por lo que Cerdà paga. En otra cuestión festiva en la que el tripartito que nos gobierna va contra dirección. Mientras la corporación que preside Roger Cerdà ha decido incrementar las ayudas a las fallas, a las fiestas de calles, etc. en la convicción de que debemos pagarlas entre todos, festeros o no, el Ayuntamiento de Bayona sopesa muy seriamente cobrar entrada a los asistentes. La cuenta que se ha hecho el consistorio de la capital del País Vasco francés es que el presupuesto de la 81ª edición de los festejos se eleva a 2,4 millones de euros y que como mucho generarán a la Administración municipal unos ingresos de 700.000, por lo que se saldarán con un déficit de 1,7 millones. Gasto que no hay más forma de enjugar que colocando unas taquillas en los puentes de acceso al recinto donde se celebran y residen 7.000 vecinos que lógicamente serían exonerados del pago.

El doble de lo que daba Rus. Por cierto que, como no hay sin tres, ni cuatro, ni cinco, ni etc., el Ayuntamiento ha decidido incrementar también un 100% la subvención destinada al Consell de la Joventut.

Morella, al revés que Xàtiva. El alcalde de Morella empleó esta semana los mismos argumentos que empleamos nosotros para denunciar cómo ha conseguido el Consorcio de Residuos V5 rebajar la tasa por valoración y eliminación de residuos: girando el recibo a los propietarios de masías y edificaciones que no disponen de servicio de recogida de basuras, e incluso que no reúnen las más mínimas condiciones de habitabilidad. La diferencia estriba en que al hombre de confianza de Ximo Puig en Morella no le replicó el gerente del COR, como a nosotros, alegando que la colocación de los contenedores no era asunto suyo. Cuando lo que todos los contribuyentes nos preguntamos es precisamente eso: para qué sirve el COR. ¿Por qué estamos pagándole un dineral cuando las basuras continúan yendo de la Ceca a la meca como antes de 2012, año en que se fundaron estos sacaperras que son los COR?

Denuncias periodísticas provechosas. Luego se queja de que somos críticos con su gestión. Si no llega a ser por nosotros a santo de qué se habría acordado el alcalde de que el municipio posee una impresionante colección de cerámica arquitectónica desperdigada aquí y allá. Gracias a nuestra denuncia le vino a la cabeza su existencia y pudo ofrecérsela al alcalde de Lérida para que la exponga en su ciudad con ocasión de la visita que realizó a Xàtiva.

Un rótulo sin el escudo de Xàtiva. Por cierto, y hablando de cerámica, ¿qué fue del proyecto de reconstrucción del rótulo del Centro de Higiene. La parte del escudo de Xàtiva cayó y se rompió la noche en que ardió un coche aparcado frente a la entonces y hoy comisaría de policía. El artista de Manises que completó a las mil maravillas la parte perdida del anuncio en azulejos de la desaparecida gasolinera de la Font del Lleó llegó a hacer un presupuesto a instancias de un técnico municipal. Pero el proyecto no se llevó a cabo.

J. Ll. Cebrián asegura que le boicotean. La cultureta setabense está que se sube por las paredes. Ha sido contar unos colegas que el cronista de la ciudad Agustí "Ventura está muy dolido [con el Ayuntamiento] porque ya prácticamente no se le tiene en cuenta en ninguna convocatoria oficial" y saltar Josep Lluís Cebrián diciendo: pues anda que a mí. "No es que el gobierno municipal en comandita lo ignore o lo ningunee [a Ventura Conejero], sino que directamente lo boicotea (...) Hablo con conocimiento de causa porque a mí también me boicotean -escribió este historiador en su diario-. Ya el anterior alcalde me incluyó en su lista negra (...) Leo en el periódico que Ventura está dolido. Yo, en cambio, no siento dolor. Me siento libre de poder manifestar que no quiero a quien no me quiere y, menos aún, a quien no aprecia mi obra."

Una bibliografía mal catalogada. JLl. Cebrián denuncia asimismo que el libro de Beatriu Navarro 'Els Borja de Xàtiva: records i monuments' está catalogado en la biblioteca municipal sin el topónimo: 'Els Borja: records i monuments'. Supuesto error que también se cometió en la catalogación de 'Pintura sobre taula a Xàtiva. Segles XIV i XV', obra de la que fueron autores él y Beatriu Navarro. Y que se repitió de otra manera al ilustrar la ficha de su libro sobre el pintor Miquel Esteve con la portada de otro que no tiene nada que ver con este pintor renacentista.

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