Cuál es el objetivo de las oposiciones a los diversos cuerpos de profesores? Parece que hay dos tendencias: unos premiarían el bagaje cultural que un aspirante posee, lo cual se mediría mediante un cuestionario o prueba discriminatoria; otros, miran mejor la cantidad de años que han estado en las aulas, aunque la nota del ejercicio sobre su cultura adquirida sea dudosa.

En España, el acceso a los estudios de maestro de Educación Primaria se realiza a través de las pruebas y, como en el resto de las carreras, los aspirantes a docentes deben obtener al menos la nota media para la titulación, en algunos casos en torno a la mínima exigida para acceder a la universidad, por lo que «se puede encontrar alumnado en las Facultades de Educación con falta de motivación, que se ven abocados a estudiar la profesión docente porque no han conseguido nota suficiente para emprender otras titulaciones», según cita el informe de la pedagoga comparatista T. Rebolledo. De lo cual interpretamos que para acceder a los estudios iniciales el nivel no suele ser alto.

Por todos es sabido que la docencia en Finlandia es una maravilla, así lo reconoce el estudio de la OCDE llamado TALIS. La cuestión es ver qué se demanda a quienes desean ser maestros allí.

Los requerimientos finlandeses para acceder a la carrera de maestro en el sistema educativo finlandés son los siguientes: tener en los estudios previos una nota media superior al sobresaliente. Poseer una experiencia previa como ayudante en un aula de al menos 3 años. Luego, superar 4 pruebas de valía docente. Tales exámenes constan de: un test sobre cultura general, dando mucha importancia a la competencia lectora y matemática; una prueba sobre la capacidad que posee el aspirante para procesar información, pensar de manera crítica y sintetizar los mensajes; luego siguen las entrevistas personales sobre la vocación por enseñar y aprender, habilidades comunicativas e, inclusive, su inteligencia emocional. Al final todo se pone en común mediante simulacros grupales, con el objetivo de constatar si posee capacidad de trabajar en equipo, como muestra de sus habilidades interpersonales.

Comparando los casos de España y Finlandia, se ha de constatar (dicen Pérez y Pérez, 2015) que la puntuación máxima alcanzada por nuestros candidatos se encuentra por debajo de la nota mínima obtenida por los candidatos en Finlandia en las mismas pruebas. Además, significa que la selección de los candidatos a docentes en España se rige por criterios bien diferentes a los de Finlandia y que, con bastante probabilidad, la selección y formación de los docentes es el primer déficit del sistema educativo español, como requiere uno de calidad.

Por otra parte, a la vista de los criterios nórdicos, las pruebas y el tiempo de estancia no dan notas sobre la capacidad de relación que puedan tener con los escolares. El citado estudio comparado (Pérez y Pérez, 2015) defiende la conveniencia de evaluar las habilidades de interacción de los solicitantes antes de ser seleccionados para los estudios de magisterio, así como las capacidades cognitivas de orden superior que requiere la docencia.

No obstante, si esto se necesita para acceder a los estudios iniciales de la preparación para ser maestros, cuánto más se debería exigir en lo tocante a pasar la oposición y dirigir los aprendizajes de los alumnos de un aula.

Entonces, ¿qué premiar: la competencia en cultura y socialidad o, por el contrario, puntuar más los años de estancia? ¿Es el objetivo de la oposición contratar docentes competentes o colocar a los interinos?

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