Los segundos en una Liga más triste

FERRAN BELDA

El poder taumatúrgico del Consell no ha dejado de aumentar pese a sus pregonadas estrecheces (para según qué cosas). No es ya que sin mediar palabra (pública) haya logrado que el renuente Salvador Navarro (CEV) se sume a la convocatoria del día 18, una manifestación a la que no pensaba acudir si no era unitaria. Magia Borrás de la buena, por tanto. Es que ha conseguido que las Plataformas de Afectadas por las Hipotecas, un entramado de colectivos extremadamente crítico con la actuación de la Generalidad durante la pasada legislatura, se una a la relación de amotinadores tras una reunión en la que la consejera de Vivienda, MªJ Salvador, apenas si se comprometió por escrito a pasarle una patata caliente al Gobierno; nada, como quien dice. Y eso sí que tiene mérito porque denota que la destreza que le falta al ejecutivo autonómico a la hora de «rescatar personas», objetivo primero y principal de cuantos se marcó el Pacto del Botánico, la suple con una enorme capacidad para obrar prodigios. Y que se los aplaudan. Porque esa es otra: Aún no guisamos en la nueva BBCV, léase À punt, y ya tiznamos informativamente hablando. «Los ciegos ven, los cojos caminan (...) y a los pobres se les anuncia la buena noticia» con un tantarantán periodístico de lo más entusiasta: «A las barricadas, a las barricadas» por el triunfo de una Confederación que nada tiene que ver con la Empresarial Valenciana.

Sólo el director de este periódico acertó a destacar una información que cobra especial relevancia tras la incorporación de las PPAAHH a filas; a filas de movilizados en favor del Consell. Sospecho que con la esperanza de que se cumpla lo que el abuelo de Rafael Blasco prometía irónicamente a sus hijos, jugando con la similitud fonética de las palabras «maça» (maza) y «massa» (demasiado): «Per a tots n'hi haurà maça». La valenciana fue la segunda comunidad en la que más lanzamientos derivados de ejecuciones hipotecarias (1.218) se practicaron en el segundo trimestre de este año. Y la tercera en el total de lanzamientos. Una estadística que nos va permitir extraer una provechosa enseñanza de los otros dos tipos de mentiras, según la división establecida por Mark Twain: las mentiras y las grandes mentiras argüidas a propósito de los desahucios en tiempos de crisis. Ni la ahora diputada Elena Bastidas pudo 'expropiar' pisos a los bancos para luego alquilarlos por un módico precio a familias necesitadas porque no cayó en la cuenta cuando lo anunció que el consistorio que presidía en aquel entonces, el de Alzira, era el principal moroso de la banca local. Ni Joan Ribó alcanzó a «hacer de Valencia una ciudad libre de desahucios» cuando en septiembre de 2015 prohibió a los agentes de la Policía Local acompañar a las comisiones judiciales a practicar los desalojos. Ni la promulgación, en fin, de la ley sobre la Función Social de la Vivienda a instancias de Mónica Oltra ha cortado, como era previsible, la sangría.

Fotos

Vídeos