SAUDÍ GATE

NACH0 COTINO

El inefable Sr. Tebas ha alumbrado una nueva 'mamarrachada' que eleva a la Liga española a los más altos índices del ridículo internacional. La irrupción simultánea de nueve futbolistas procedentes de la pujante liga saudí exhibe las vergüenzas de una Liga que pretende convertirse en la mejor competición del mundo pero que se va acercando, cada día más, a la de Albania, Malta... Cabe recordar que para montar este circo ha sido necesaria la colaboración de los clubes receptores cuyos máximos mandatarios se han fotografiado henchidos de satisfacción junto a sus nuevos futbolistas. Imagino la cara de Garitano al conocer que, disponiendo sólo de una ficha libre y buscando un mediocentro, le encasquetan a un mediapunta titulado Yahya Al-Shehri o la del propio Muñiz que, con el agua al cuello, se encuentra en el vestuario a un tal Fahad Al-Muwallad conocido en su casa a la hora de comer. Si cualquiera de estos dos o de los siete restantes que han aterrizado la 'rompen' será fruto de la casualidad salvo que alguien esté dispuesto a creer que eran futbolistas que venían siguiendo los directores deportivos de los clubes y eso es lo que convierte este asunto en circense. Como cuando el retoño de Muamar el Gadafi se empeñó en ser futbolista, como los de verdad, y llegó a jugar en la liga italiana. El problema no es que estos chavales procedan de Arabia Saudí o de Sebastopol. Lo que convierte todo esto en una ópera bufa es que ninguno de ellos hubiera recabado en la Liga como fruto del scouting de un equipo profesional y eso deja la imagen de los clubes receptores a la altura del sótano. La dignidad cotiza a la baja y así debe ser porque no está el empleo como para abandonar un buen puesto de trabajo pero, en otra tesitura, el domingo se habrían consumado las dimisiones irrevocables de nueve directores deportivos. Lejos de esto resulta que, de repente y de forma simultánea todos ellos andaban siguiendo, precisamente, a esos futbolistas. Más ridículo todavía. Recuerdo una conferencia a la que asistí en la que Javier Gómez, director general corporativo de la LFP y ex presidente del Valencia, explicaba la hoja de ruta que se habían trazado en La Liga para tratar de dar alcance a la Premier League y sonaba convincente. Lo que sucede es que al frente de su 'empresa' hay un histrión cuyo afán de protagonismo está relacionado con su capacidad para perfeccionar la 'chapuza'. Con él a la cabeza del invento más la colaboración necesaria de los propietarios de muchos clubes que lo apoyan y le ayudan a perpetrar esperpentos como el 'Saudí Gate', la Liga deja aparcado el más mínimo atisbo de seriedad que pudiera acercarla, aunque fuese de lejos, a competiciones más desarrolladas y ajenas a cambalaches folklóricos como el que nos han regalado esta semana. ¿Cuál será la próxima? Se admiten apuestas.

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