EL SANTO MANDIL

Mª ÁNGELES ARAZO

Los ortodoxos, como nosotros, son muy dados a creer en legendarias fantasías y narran que la imagen de Cristo que aparece en el Mandylion, definido como la 'imagen de Cristo no hecha por mano humana' es el venerado lienzo o mandil (materia de referencia árabe), que imprimió Jesús aplicándolo sobre su cara. Caso excepcional, sin duda, para atender la petición del rey Agbar V, Ukkama de Odessa, quien confiaba en curar la enfermedad que padecía. Cristo se lo envió al monarca y tras obrar el prodigio inesperado, el Mandylion se ocultó entre las piedras de la muralla de Odessa cuando gobernaban los paganos.

Siglos más tarde fue hallado por los bizantinos, quienes lo enviaron a Constantinopla. A partir del siglo XIII, los cruzados lo poseen y se inicia el peregrinaje por diversos países y templos, hasta que lo depositan en el monasterio de San Bartolomeo degli Armeni de Génova.

Naturalmente, la reproducción de 'el Rostro', como es llamado también, fue solicitado a lo largo del tiempo; y en el auténtico Mandylion consta el nombre de quienes lo han ido restaurando, pero siempre dejando constancia de que su cara y su cabello son los originales.

Resaltemos que en la iglesia de San Esteban de Valencia se puede admirar un ostensorio, preciosa talla de mediados del XVIII que, entre abundantes hojas de acanto, volutas y adornos, contiene un pequeño lienzo con la representación del 'Santo Rostro', como se difundió en Oriente, tras el Concilio de Trento, insistiendo siempre en que no fue hecho por mano humana.

Dichoso el que cree en los milagros de Oriente y Occidente, a pesar de que tras la investigación de profesionales científicos, se descubre una perfecta réplica. Mérito quienes poseen un caudal de fe inamovible que rechaza todo inicio de duda, los que no aceptan ni el pensamiento de Kant ante la duda. Cabe la posibilidad.

Fotos

Vídeos