Salvemos El Saler

La autorización del Gobierno de que reabra el Sidi Saler sería una mala noticia para el parque de la Albufera

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

Falta el visto bueno del Ministerio de Medio Ambiente, aunque el informe favorable de Costas para la reapertura del hotel Sidi Saler es una mala noticia, sin matices ni añadidos por parte del que suscribe. El enorme edificio de la playa de la Garrofera, de infausto recuerdo por ser el lugar del mayor desastre ecológico de la última década en Valencia, debería tener una utilidad al margen del uso hotelero.

No seré yo el que compare este hotel con el Algarrobico. Los bancos propietarios del inmueble tienen derecho a pedir una renovación de la concesión, como hicieron y casi han conseguido, aunque la Administración pública tiene argumentos suficientes para denegarla. Su reapertura sería un paso atrás en la recuperación de El Saler. El Ayuntamiento actuó de manera inteligente al cerrar y desmantelar el camping municipal hace años y ahora el Gobierno debería actuar de la misma manera.

La mayoría de los que rechazan la reapertura opinan que el siguiente paso es el derribo de todo el conjunto incluidos los cimientos para que el solar sea ocupado por dunas. No comparto ese criterio porque entiendo que es una oportunidad de que la Devesa tenga un gran equipamiento público, pendiente desde hace lustros, enfocado a la conservación del parque de la Albufera y la defensa de sus valores. Y si sobra sitio, lo que es seguro, entonces hay que dar respuesta a las demandas vecinales de un centro para mayores entre otras necesidades.

El anterior gobierno municipal proyectó un aula de la naturaleza con albergue incluido en los terrenos del desaparecido camping. El Sidi Saler sería el escenario perfecto para ese cometido, un lugar por el que pasen miles de escolares todos los años, voluntarios que participasen en la limpieza de la Devesa, campañas de plantación e incluso congresos profesionales sobre las playas mediterráneas. Para el que no lo sepa, el Ayuntamiento dispone de un excelente equipo de técnicos expertos en la plantación de dunas y conservación de este tipo de parajes donde crían especies de aves.

Todavía no está dicha la última palabra aunque la cosa pinta mal. La petición de los bancos va camino de ser aprobada aunque eso anule ante la opinión pública el efecto de todas las obras de regeneración que ha hecho y tiene pendiente el Gobierno en el litoral de la Albufera. A dos años de las elecciones municipales colgarían al PP la etiqueta de reaccionario y contrario a la conservación de El Saler.

Quedan muchas cosas por hacer en la Devesa y entre ellas no se encuentra la reapertura de un hotel. Si el Consistorio logró un acuerdo con varias empresas para evitar la construcción de un grupo de torres junto al jardín Botánico, no entiendo la razón de que ahora no se pueda negociar con el mismo propósito. La revisión del Plan General está ahí y sólo hace falta sentarse alrededor de una mesa y hablar.

Oportunidades hay en muchos sitios, aunque la clave está en no ser inflexible, un error en el que ha caído el concejal de Espacio Público, Carlos Galiana, en su propuesta de limitación de terrazas de bares. Denegar los permisos en todas las nuevas calles peatonales peca incluso de perjudicial para el barrio en cuestión. Este periódico adelantó hace tiempo que las restricciones comenzarán en el barrio del Cabanyal, donde la amplitud de las aceras ha provocado incluso quejas entre algunos vecinos. Ni tanto ni tan calvo diría echando mano del refranero.

La misma flexibilidad pediría con los hosteleros de una de las zonas más colmatadas de terrazas, el paseo de Ruzafa y alrededores, que ya han sufrido el aumento del IBI y de la propia tasa de mesas y sillas. Demasiados palos en el lomo a los mismos, que además notan los efectos de la prohibición de aparcar por las noches en el carril bus.

Y como no hay semana tranquila para el tripartito municipal, aún escuece la polémica por el concurso para remodelar la plaza de la Reina, donde el grupo de arquitectos, ingenieros y arqueólogos coordinados por Miguel del Rey se ha quedado con la miel en los labios al ser anulada la adjudicación que ganaron limpiamente por la quiebra de uno de los socios. Ojo que los segundos clasificados deben presentar avales y documentación. Si no lo superan como ha sucedido con los anteriores, el fiasco sería de los que marcan un mandato. Para mí el proyecto ya ha quedado tocado tras las irregularidades denunciadas por el PP sobre los cambios en el pliego del concurso, además de la anomalía de que sirviera como base el elegido por el Colegio de Arquitectos en 1999.

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