Sainete

No es divertido, pero lo parece: todo lo que vemos en Cataluña está en el cine de Berlanga

Francisco Pérez Puche
FRANCISCO PÉREZ PUCHE

A don Jaime el Conquistador lo tenemos enterrado en el monasterio de Poblet, pero su esposa, doña Violante de Hungría, está en otro cenobio catalán, Vallbona de les Monges, especializado en reinas. Tiempo habrá de ir hablando de estos recintos sagrados si es que llegamos a la hora amarga de los repartos de ajuar; pero lo que yo quería señalar ahora es que el otro día, en la TV3, vi que entrevistaban a la madre abadesa de Vallbona y decía, santa mujer, que si en 2014 ya había dejado un rinconcito de la casa como colegio electoral, ella suponía que ahora todo sería igual...

Vallbona y sus dos aldeas tienen 250 habitantes y el único colegio electoral formal está en el Ayuntamiento. Salvo en el referéndum del 9-N, que pilló con el pie cambiado a todos, la corporación se hizo un lío, y la madre abadesa terminó por ceder una sala polivalente que está en espacios conventuales pero tiene acceso desde la calle Mayor, la usa el pueblo y es de custodia municipal.

El encantador pueblo leridano, que vive del aceite, el vino y el turismo de la Ruta del Císter, tiene cuatro concejales de una Agrupación Independiente y tres de Alternativa de Futur-Entesa. Y un alcalde, de la primera formación, que hasta el pasado día 19 estaba de vacaciones -quién sabe si en un continente lejano- a pesar de que el pueblo celebró sus fiestas mayores a mediados de septiembre. Periódicos digitales y de papel, emisoras de radio y televisión, y esa legión de páginas pro-referéndum que anda jugando al ratón y al gato con la autoridad judicial, están buscando afanosamente, por ahora sin éxito, al buen alcalde. Que es uno de los pocos de Cataluña entera que a estas alturas no ha tomado en público la decisión más grave y delicada de su vida: ceder o no ceder un espacio para la dichosa urna del 1 de Octubre.

Mientras tanto, la madre abadesa, que hace dos años accedió a que el monasterio esté abierto al turismo todos los días, porque se lo pidieron desde la Generalitat y el Ayuntamiento, está concediendo ahora más entrevistas que Penélope Cruz en gira de promoción... Porque mientras el alcalde decide si chaquetea o cumple la ley, ella, que ya fue inocente instrumento del conflicto refrendario, dice que bueno y se ve metida en un charco mayúsculo.

Días atrás, Antonio Banderas, preguntado por lo que está pasando, mostró a las cámaras el lazo con los colores de España que llevaba la carpeta del último premio recibido y dijo que a veces veía lo de Cataluña como un guión ideal para Berlanga. Y tiene razón: muchas veces, ante el asunto del referéndum catalán, resulta imposible enfadarse, ponerse trascendente o incluso opinar con formalidad. Porque casi todo lo que estamos viendo ya lo hemos visto: el político chorizo, el comerciante oportunista, el alcalde escurridizo, la autoridad necesaria, el radical irritado, la monja complaciente... Pero no, por desgracia no es un sainete.

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