Sabemos mucho, hacemos poco

MIKEL LABASTIDA

Sabemos un montón de cosas, se sorprenderían de la cantidad de datos con los que contamos. Estamos enteradísimos de todo porque manejamos informes pormenorizados de la situación. Disponemos de análisis que nos cuentan lo que se hace y se deja de hacer. Es alucinante la información que hemos conseguido recabar. No se nos escapa nada, no hemos pasado por alto ningún detalle, no nos hemos dejado por preguntar a nadie. Todo, todo lo tenemos registrado, para que no se nos escape nada.

¿Y qué sabemos? Vamos allá. Que el 47% de los valencianos no ha ido al cine en los últimos meses. No se le ha perdido nada allí. De los que han ido un 36,5% dice que lo hizo una vez. Vete tú a saber si pasaba por allí. Sabemos que más de un 50% de los valencianos no ha comprado un libro en este tiempo. Y qué más de un 70% han olvidado que existen los CDs o DVDs. También sabemos que un 80% no ha tenido tiempo o ganas -eso no lo sabemos- de acudir a un concierto ni a ver una obra de teatro y danza. No se vayan todavía que sabemos más. Un 87,5% afirma que no ha asistido a una conferencia. Nadie le ha llamado. Más de un 80% ha pasado de largo por la puerta del museo y no ha entrado a ver las exposiciones que ofrecía. Lo sabemos, lo sabemos. ¿Les parece poco? Tomen nota. Sabemos que únicamente a un 1,4% de los vecinos de Valencia les preocupa la oferta cultural que disponen a su alrededor. Que son esos los que valoran si ha mejorado o no. Al resto ni les va ni les viene. Y que a un 0,2% le importa que exista la diversidad cultural. Sabemos quiénes son ese 0,2%. Los queremos. Sabemos que un 72,5% de los valencianos no ha consumido ningún producto cultural en los meses citados.

Pues bien, con este volumen de conocimiento ¿qué hacemos? Poca cosa. La última encuesta viene de la mano del Ayuntamiento, que ha hecho públicos los resultados del Barómetro Municipal de Opinión Ciudadana. Esta vez se han entrevistado a más de 2.300 personas para descifrar los hábitos y gustos de 660.000 sujetos. Esta encuesta pasará a algún despacho y se unirá con otras tantas encargadas por distintas instituciones empeñadas en conocer la situación del sector cultural. Ahí está el Libro de las prácticas culturales que elaboró la Generalitat y otro informe de cuyo nombre no me acuerdo que encargó recientemente la Dirección General de Cultura. Saber, saben mucho. Ahora sólo falta que se haga algo de verdad, que se pongan en marcha políticas efectivas para ayudar a un colectivo amplísimo con una repercusión social relevante y que además da de comer a no pocas personas. Los datos son alarmantes. No basta con recopilarlos y observarlos, es necesario pasar a la acción y determinar las razones por las que los valencianos pasan de la cultura. Habrá que hacer crítica, no lo dudo, y ponerse a trabajar.

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