RUBÉN BURGOS Y SU GUISO A FUEGO LENTO

Me juego un penique a que el equipo femenino del Valencia Basket será campeón dentro de no muchos años

FERNANDO MIÑANA

Rubén, te pido perdón. Mi gafe ha caído sobre tus amplias espaldas sin comértelo ni bebértelo. Así que si ayer perdiste, no se lo tengas en cuenta a las jugadoras. Ni mucho menos a los árbitros. La culpa es mía. Siempre que escribo para elogiar a alguien, no falla: derrota inminente. No se libró ni Pedro Martínez (a sus pies, coach). El Valencia Basket no perdía un partido desde la Guerra Civil y fue escribir yo un artículo a ciegas y acabarse su racha histórica. Pero, ojo, luego ganó la Liga ACB...

Rubén es Rubén Burgos, es el entrenador del equipo femenino del Valencia Basket y entró a la casa con once años. Era un niño que jugaba al minibasket y jamás imaginó lo lejos que llegaría. Porque el Rulo, como lo bautizaron los Luengo, Rodilla y compañía, alcanzó el primer equipo de la mano del Maestro Vukovic, y después también jugó en el Lobos de Cantabria (maravilloso nombre), Jabones Pardo Fuenlabrada (este ya es más flojete), Gran Canaria, Manresa, Lliría...

Era un pívot pequeño (2,01) y rocoso con una espalda que parecía que hubiese olvidado quitarse la percha de la camisa. Estuvo en el Pamesa en los años en los que podías tomarte una cerveza con un jugador y hasta irte a comer una pizza con él al restaurante de Johnny (Don Salvatore), un personaje pintoresco que nació en Libia, donde su familia vivía al lado de la de George Weah -el actual presidente de la República y antiguo delantero que triunfó en Europa y que llegó incluso a ganar un Balón de Oro-. A Johnny le gustaba practicar el boxeo y era único haciendo pizzas en uno de los primeros italianos que hubo en Cánovas. Allí se encierran los secretos de prácticamente todos los estadounidenses del equipo desde los tiempos de Bernard Hopkins.

Para entrevistar a Rubén Burgos en una época sin móviles tenías que llamar a su casa. Solía coger el teléfono su madre, te decía que el chaval estaba estudiando y te lo pasaba. Siempre fue un tipo extremadamente educado y con la cabeza bien amueblada. Eso sí, ojo si la entrevista no le había gustado a su madre porque al siguiente partido iba directa a por ti y te lo contaba.

Rulo es ahora el entrenador del equipo femenino del Valencia Basket, la proa de un proyecto que se cuece a fuego lento pero que acabará llamando la atención en España y en Europa. Me fío de mi instinto y me juego un penique a que no tardarán muchos años en convertirse en campeón de la Liga 1. La idea es que este equipo herede el poderío del Dorna Godella y del Ros Casares, dos equipos valencianos que fueron campeones de Europa.

La base de este proyecto se gestó en la Malvarrosa bajo la supervisión de Manolo Real. Ahora ya están todos los equipos femeninos en l'Alqueria y en la punta de la pirámide está Esteban Albert. No es un parche para quedar bien. En l'Alqueria todo es igualitario en cuestión de horarios, reparto de pistas y demás.

El primer equipo, pese a estar en la LF2, lleva dinámica de equipo profesional. Hay cinco extranjeras, cuatro exjugadoras de la Liga Dia y entrenan en doble sesión de mañana y tarde. También hay varias valencianas, incluida Begoña Pallardó, la jugadora que logró la canasta que permitió el ascenso en el último segundo. El equipo no empezó demasiado bien y sumó tres derrotas en solo ocho jornadas. Pero ahí despegó y ya llevan doce victorias seguidas, incluida una contra el líder, el Spar Gran Canaria, que estaba invicto.

Luego vendrá el play-off y ahí habrá que ver qué pasa, pero la plantilla es digna de LF1 y el club ha demostrado que ha acertado dándole el mando a Rubén Burgos. El valenciano nunca había entrenado a mujeres, pero el baloncesto es baloncesto y solo hay que ajustarse a las características físicas de unos y otras.

Espero que no vengan las prisas y se deje al Rulo seguir con su guiso. A mí me da que puede seguir el rastro de Manolo Real y Roberto Íñiguez. Y hasta de Miki Vukovic. Lleva muy bien el equipo, es un tipo humilde y él mejor que nadie sabe que el trabajo es el que te despeja el camino en el baloncesto profesional.

Antes o después irán desembocando en la máxima categoría el Valencia, Barcelona, Unicaja (absorbió a Los Guindos), Joventut, Estudiantes... El Baskonia está estudiando quedarse el Gernika y hasta el Real Madrid, alentado por Antonio García Ferreras, se lo está pensando. El CSD ya advirtió a los clubes que si querían las ayudas de la Unión Europea era aconsejable apostar también por las mujeres. Así sea.

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