LOS RIESGOS DE LA HIPERSEXUALIZACIÓN

Uno toma la comunión cuando tiene uso de razón pero hasta los catorce no es jurídicamente imputable. Supongo que entrar en la distinción entre la culpa moral y la culpa penal es para expertos, pues tampoco sus penitencias y arrepentimientos forman parte del mismo plano humano.

Pero no es el plano penal de los menores el dilema que me suscita la violación de un menor por parte de otros menores que se conoció estos días, o el nacimiento de un bebé en Murcia de una madre de escasa edad y del padre su hermano. También recientemente, otro caso de menores, un asesinato en Bilbao, también atrajo titulares. Salta la alarma social pero si es por estadísticas, estas alarmas debieran enmudecer. No hay más casos protagonizados por menores, ni la violencia juvenil está creciendo. Quizás lo que detectamos, como también ocurre con el acoso escolar, es que los protagonistas son ahora más jóvenes.

Son casos aislados y por tanto de ellos es injusto sacar conclusiones y por tanto decisiones. Por eso, en caliente, no se revisa la edad penal en España. Tampoco deben servir como demostración empírica de argumentaciones ideológicas. El hecho aislado sirve, no obstante, para a partir de él, y no como destino, profundizar en lo que acontece en nuestra escuela. Sobre todo porque frente a estos hechos, siempre se señala que el problema es una falta de Educación sexual.

La sexualidad, en la escuela, bascula entre tres perspectivas: la formación biológica y anatómica, la de 'conquistas' sociales desde una perspectiva de género y la de la decisión última de los padres.

Lo que siempre me ha sorprendido es que en la Educación afectivo-sexual se ponga énfasis en el segundo apelativo, desde sus inicios en la asignatura de Biología hasta en la cesión del programa PIES al personal sanitario. Es uno de los pocos casos donde la pedagogía cede su sitio sin pelea a los especialistas, como si los deportistas de élite tuvieran que ser los docentes de Educación Física, los investigadores del CSIC los profes de matemáticas y los académicos de la lengua que se mesan los cabellos cuando escuchan 'portavozas', los docentes de Lengua y Literatura. No es porque los docentes no sean especialistas en su materia, sino porque si por alguna especialidad debieran destacar es por la transmisión efectiva de saberes y valores adaptada a la edad de los discentes.

No así en estas charlas de sexualidad, un modo de evitar las disconformidades en materia donde los padres tienen voz y la ejercen. Y así, la formación deviene en información, en un torrente de posibilidades, capacidades, opciones y cientifismo que acelera más que regula el tráfico hormonal de la adolescencia. Sigue siendo Educación y por tanto transmisión de valores y hábitos saludables. En este sentido, la Educación afectivo-sexual debe potenciar la formación en los afectos y no potenciar la hipersexualización de los niños y jóvenes. Por ejemplo, insistir en la insensatez de grabar y ser grabado o de compartir imágenes y videos, en la construcción de una intimidad propia o el valor, si lo tiene, del pudor.

Este fenómeno de la hipersexualización encuentra su caldo de cultivo en la cosificación de los referentes juveniles. Sí, sigue habiendo más feos que feas en las películas y series y éstas siguen usando menos tela, y no sólo por la talla, que ellos, en ese mismo cine que luego se abanica reivindicativo. Pero también sigue siendo más fácil encontrar a un futbolista en calzoncillos que con un libro y el proceso de cosificación masculino intuye su oportunidad comercial.

Lo novedoso, y por ello también lo caduco de ese planteamiento biológico de la Educación sexual, es la facilidad de acceso a la pornografía a través de los dispositivos electrónicos. En ese aparato que la práctica totalidad de los escolares de la ESO, sino Primaria, tienen en su bolsillo, basta apretar un botón y decir "video porno" o combinación similar para que no tenga suficiente vida por delante un niño para visionar todos los enlaces que en su móvil le aparecen.

En este sentido, también una reflexión para los padres, para esos grupos masculinos de whatsApp donde circulan con fruición todo tipo de fotografías y vídeos de índole sexual, pues en esos casos tengan por seguro que el primer video porno que verá su hijo será en el móvil de su padre.

Al final la Educación sexual es simple Educación: enseñar a las personas a relacionarse con otras personas.

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