EL RIEGO SOLAR SE ABRE CAMINO

VICENTE LLADRÓ

A mitad de los años 80 asistimos a la siguiente escena. Una cuadrilla de 'collidors' estaba en plena tarea en un campo de clementinas. Era a finales de octubre, aún no habían llegado las previsibles lluvias de otoño y el campo tenía en marcha el riego a goteo, cuando aún eran escasos los que habían cambiado a este sistema. Los 'collidors' eran de un pueblo de La Ribera y también tenían campos de cítricos. Entonces era normal que muchos agricultores complementaran sus ingresos en la recolección y otras tareas para terceros; hoy son minoría los 'collidors' que a la vez son productores, abundan los jornaleros puros y quienes van a recolectar porque no encuentran otra cosa mejor.

Uno de aquellos 'collidors' de La Ribera, viendo las manchas de humedad que habían dejado los goteros alrededor de los árboles, preguntó a su compañero más cercano: «Tú creus que en açó tindrán els arbres prou aigua?» El otro tampoco las tenía todas consigo, acostumbrados ambos a regar a base de inundar los campos, pero su respuesta fue muy lógica: «Se veu que sí, perque l'amo del camp ha dit que ja ho té posat un any i la fruita que arrepleguem es bona i de tamany; el resultat está clar».

Aún perdurarían las reticencias ante el riego a goteo entre los agricultores más tradicionales, hasta que se invirtieron los términos y pasaron a abrazar todos la novedad, en plan 'no nos quedemos atrás'. Entonces se pusieron a goteo hasta parcelas mínimas que tenían el agua gratis, y se complicaron la vida innecesariamente, por no dejar de mostrarse modernos ante la nueva verdad absoluta.

Ahora estamos ante una nueva etapa de innovación en el riego. Si la primera, la del goteo, era para ahorrar agua -en realidad se ahorra en la distribución de canales y acequias 'madre', no tanto en la aplicación del agua en parcela-, ésta es para ahorrar combustibles y dinero en la factura energética. Porque el goteo necesita elevación y presión, es decir, el uso de bombas, y éstas funcionan con energía, mayoritariamente electricidad, como también los pozos que sacan el agua subterránea. En general precisa energía para bombear todo lo que no sea regar con agua que deriva por gravedad de ríos y acequias.

La alternativa que empieza a avanzar es la del 'riego solar', el uso de paneles fotovoltaicos para convertir los gratuitos rayos solares en electricidad. ¿Y será suficiente?, se preguntan aún la mayoría de agricultores, al estilo de aquellos que dudaban ante las primeras redes de riego a goteo. Los más adelantados proclaman que sí, pero cuesta convencer a quienes arrastran tantas dudas. Sin embargo, a base de ver lo que hacen otros, de comprobar que funciona y se abarata, se van convenciendo. Pronto pasarán a abrazar la realidad del 'riego solar' y nadie querrá resignarse a ser el último. Como siempre.

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