Ribó tiene una crisis

Cap i Casal

La situación en el Ayuntamiento debería resolverse con cambios de concejalías, lo que es imposible

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

Tras tomar cuatro apuntes de las noticias ocurridas esta semana, pienso que el gobierno municipal debe estar al borde de la crisis y de una profunda remodelación, pero entonces recuerdo que lo forman tres partidos y que cualquier decisión tiene tantas derivadas que podría suponer hasta la salida de concejales del Ayuntamiento. Y no lo digo de manera gratuita, a la vista de lo ocurrido con Jordi Peris, que ha dejado caer al director de Las Naves pese a que todo el mundo decía que estaba más unido a Rafael Monterde que con pegamento. Pero es que al independiente la cosa se le ha puesto muy seria con Podemos y los ex de Esquerra Unida, quienes le han marcado ya como barco hundido para que ceda la portavocía a María Oliver. Si aguanta los dos años de mandato que le quedan a la todavía cara visible de València en Comú, me apuesto con quien quiera un vermú en un bar del Canyamelar que conozco a que pega el salto a Compromís. Al tiempo.

Pero eso sólo fue el aperitivo de una semana que ha tenido como gran protagonista de nuevo al concejal Fuset, Pere para los amigos que todavía le quedan. En el grupo socialista pocos, después de que intentara involucrar a la Policía Local en la mala gestión del accidente mortal ocurrido en el montaje de las gradas de Viveros. El edil de Cultura Festiva ha cometido dos pecados capitales en la política, impropios de alguien al que sitúan como cabeza de lista de Compromís en las próximas elecciones municipales. El primero fue no dar la cara como ha sucedido con la asamblea de presidente de las Fallas y su espantada casi cómica de lo que se presumía como su segunda reprobación. El segundo, enchufar el ventilador para esparcir la basura y no asumir la responsabilidad de un tema estrictamente suyo, una desgracia en el recinto de conciertos de la Feria de Julio.

Quizás esperaba menos respuesta de sus socios de gobierno, pero los socialistas, pese a que han vivido tiempos mejores que con sus cinco escasos concejales, todavía conservan esa dignidad de los veteranos que trazan líneas en la arena para marcar su territorio. Y no están dispuestos a tragar con ninguna de las ya famosas 'troletes' de Fuset. Por si quedaba alguna duda, la portavoz, Sandra Gómez, decía este sábado en una entrevista a Efe que el mes está siendo "incómodo" para ellos con todo lo que está sucediendo en València en Comú y Compromís. De la posible disputa de Fuset a Ribó para encabezar la lista en 2019, a estas alturas estoy dispuesto apostar más que un vermú y pagaría si eso se produce una comida en un chino de la calle Sueca al que defienda esa posibilidad. Las 71 primaveras del primer edil cuando deposite su papeleta no son ningún obstáculo a mi juicio, sobre todo en una ciudad donde el 20% de su población está jubilada.

En los apuntes tenía anotado como algo residual, por aquello del hartazgo repetitivo, más críticas a la gestión del concejal de Movilidad, Giuseppe Grezzi. Los recortes de autobuses en la EMT este verano casan muy mal con el Plan Estratégico del Turismo y con las mismas necesidades de la ciudad, a no ser que quiera que todos vayamos en bicicleta. Y una encuesta de la Asociación de Consumidores le ha recordado que el 70% de los vecinos de esta ciudad se oponen a la prohibición de aparcamiento en el carril bus, lo que está vigente desde hace varias semanas.

Aunque la palma se la lleva el desahogo que ha tenido el edil napolitano, parafraseando al gran José María García, al plantear como un triunfo que la Dirección General de Tráfico introducirá en el catálogo de señales una de las que él ha puesto en el anillo ciclista. Eso sucederá como pronto dentro de un año, pero la realidad a día de hoy es que esa placa es inventada, como tantas cosas en la gestión municipal. Reconozco que hay que ser un artista para darle la vuelta al argumento, no reconocer el error, y acabar insultando llamando mediocres a quienes lo han criticado, como la Asociación Valenciana de Autoescuelas. Un artista de la farándula, digo.

Y termino con una petición por el anuncio de la colocación de dos radares fijos de velocidad en la avenida del Cid y la avenida Cataluña. Si la Policía Local se limita a fotografiar a los infractores y no los paran unos metros después, entonces la conclusión será que al Ayuntamiento sólo le interesa recaudar y no prevenir accidentes. Que paren. Este año, las multas se han disparado y la sospecha es cada vez más fuerte.

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