La revolución de los abuelos

Las pensiones se han devaluado menos que los salarios en los últimos años. Pero la vida de los mayores no ha mejorado

CURRI VALENZUELA

Lleva razón el Gobierno cuando acusa a Podemos de haber organizado las movilizaciones de los mayores que están protestando por toda España para que se les suban las pensiones. Ha sido Podemos, efectivamente, quien ha agitado ese descontento y lo ha sacado a las calles. Pero el enfado estaba ahí, el Gobierno no se ha enterado hasta que le ha explotado entre el principal granero de sus votantes, toda la oposición se está saltando a la torera el Pacto de Toledo, y nadie sabe quién va a conseguir meter en sus casas a los hombres y mujeres de la tercera edad que le han tomado gusto a eso de protestar armados con pancartas.

Lleva razón el Gobierno cuando utiliza estadísticas macroeconómicas para tratar de desmontar la tesis de que el PP está poniendo en peligro el futuro nada lejano de las pensiones públicas. De hecho, las pensiones públicas no están en peligro y el pánico creado por bulos como el que predice que se van a bajar las ya existentes carece de sentido. Los españoles disfrutamos de pensiones tan dignas como los alemanes o los franceses, la pensión media tramitada este año es superior al salario medio actual y es cierto que para subir su montante como piden los manifestantes habría que aumentar considerablemente, hasta en 20 puntos según los expertos, la cuota del IRPF.

Pero por mucha razón macroeconómica que tenga este Gobierno, lo que está pasando demuestra que carece de conocimientos de lo que ocurre en la calle. También el 15-M fue promovido por Podemos. Y si tuvo éxito fue porque prendió una mecha en el fuego latente que existía entre jóvenes que se sentían sin porvenir.

Una parte importante de los mayores que se manifiestan son, seguramente, ciudadanos de izquierdas que protestan por las pensiones por el mismo malestar que les haría manifestarse con cualquiera de las políticas del Gobierno. Pero entre los indignados figura también un porcentaje considerable de votantes del PP. Si las convocatorias para los alborotos callejeros están teniendo éxito es porque las condiciones reales en las que viven muchos de nuestros mayores son cada vez más problemáticas.

Cierto es que las pensiones se han devaluado menos que los salarios en los últimos años. Pero la vida de los mayores no ha mejorado, sino todo lo contrario. Los abuelos han contribuido, y siguen contribuyendo con su paga y con los ahorros que pudieron acumular para su jubilación, a la economía familiar de sus hijos, además de cuidar de los nietos porque los sueldos de los padres de estos no dan para guarderías ni niñeras. El recibo de la electricidad ha subido el 2% mientras su pensión aumentaba el 0,25 y de poco consuelo les vale que se estén reuniendo los componentes del Pacto de Toledo, el que se supone que dejaba el tema de las pensiones fuera del debate político, para decidir si se les puede subir un poco más. No se fían de los políticos. Solo les queda protestar.

Fotos

Vídeos