RENOVACIÓN EN LA FFCV

HÉCTOR ESTEBAN

Vicente Muñoz lleva al frente de la Federación de Fútbol de la Comunitat Valenciana desde 1986. Aquel año España entró a formar parte de la Comunidad Económica Europea, el Valencia bajó a segunda división y nació David Silva. En todo este tiempo, a Vicente Muñoz le ha dado para hacer muchas cosas. Unas buenas y otras no tanto pero, en líneas generales, el fútbol valenciano se siente satisfecho con su longeva presidencia. En breve, como ocurre en el resto de federaciones, llegarán las elecciones. En el horizonte ya se avista el momento de dejar paso. Treinta y dos años es un tiempo y un motivo suficiente para cerrar una etapa. Me consta que Vicente Muñoz ya ha comunicado a sus más íntimos que llega la hora de abandonar el cargo y espero que un arrebato final no le dé por repensar una decisión que es la lógica por pura inercia. Los últimos meses del mandato de Muñoz se han visto salpicados por el caso Soule, la investigación judicial que hizo saltar por los aires a Ángel María Villar y a todo el entramado que tenía montado en la Real Federación Española de Fútbol. Cuando uno lleva tantos años apoltronado convierte el organismo en un cortijo y las confianzas empiezan a dar asco. A Vicente Muñoz la investigación a Villar le pilló con su agencia de viajes de por medio, con expediciones pagadas por la Federación a unos 300.000 euros al año para no bajar la persiana del negocio y con una entrada y salida en comisaría para declarar por lo que pueda pasar o haya pasado. El tiempo del actual presidente de la valenciana, que insisto que ha hecho mucho y bien por el fútbol en la Comunitat, ha cubierto su fecha de caducidad y es el momento de vaciar cajones para abrir la puerta a los nuevos tiempos. El decreto que prepara el Gobierno valenciano para controlar las federaciones deportivas limitará los mandatos sin carácter retroactivo a tres legislaturas -doce años- e impedirá contratar con familiares y amigos para que florezca la transparencia. En la Federación hay gente con ideas y nuevos proyectos, y el actual presidente sabe que en la estructura piramidal del órgano que preside existen personas con ganas de continuar una labor provechosa para el fútbol valenciano. Vicente Muñoz, con el asunto de su agencia de viajes y la Federación todavía por resolver en todas sus aristas, está obligado a echarse a un lado. Nadie entendería un nuevo mandato -alcanzaría los 36 años de presidente- y los mentideros hablarían de que el interés va más allá del bien general del fútbol en la Comunitat. Estoy seguro de que eso no es así. Creo que Vicente Muñoz cumplirá con aquello que ha comentado en petit comité y sin duda será la decisión más acertada. Llega la hora de la renovación en el seno de la Federación de Fútbol de la Comunitat Valenciana.

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