La reina madre

Arsénico por diversión

Es entrañable que el Rey igual intenta evitar la secesión que se enfrenta a la bronca de su mujer por defender a su progenitora

Mª JOSÉ POU AMÉRIGO

Exponer los datos de los Presupuestos Generales del Estado, que enfadan al español medio del País Vasco hacia abajo, es un mal trago para cualquier Gobierno por muchos cambalaches argumentales que intente. Pero mostrarlos al mismo tiempo que se filtra un vídeo ciudadano de una escena incómoda en la familia real es tan oportuno que parece una maniobra maléfica. Si no fuera porque la imagen de las reinas enfurruñadas por un quítame allá esas fotos no las deja en muy buen lugar, pensaría que lo ha viralizado la propia Moncloa. Como cortina de humo es estupenda. Ayer todo el país hablaba de las relaciones suegra-nuera y eran pocos los que preferían comentar los desequilibrios entre unos españoles y otros.

Porque si algo demuestra el vídeo en el que la Reina emérita intenta hacerse una foto con las nietas y la Reina regente lo impide a la vista de todos, es que se trata de una familia como las demás. Igualita a las demás. No es cierto que lo sea, por mucho que se presenten así desde que el Rey decidiera, siendo Príncipe, casarse con una plebeya. Nos ofrecieron ese relato de la familia normal -aunque nunca lo llegue a ser- para aproximarse al ciudadano medio. Pero el vídeo sí, ése sí es de una familia normal. Normalísima, diría yo. Lo que no es habitual es la armonía eterna que muestran los vídeos institucionales. Ninguna familia normal es tan happy flower. Pero es normal que en público intenten mostrar una imagen controlada, positiva y serena. Como todos. ¿Nos rasgamos las vestiduras por eso cuando nuestro Facebook está lleno de fotos felices hasta con la cuñada?

La verdad es que somos más de lo otro, de la nuera que se enfada con la suegra en la comida familiar; el yerno, descompuesto, que intenta acercar posturas y el suegro que no se mete en líos porque sabe que acabará trasquilado.

Personalmente, no me escandalizó en absoluto lo que vi, aunque los fans de cada reina hayan aprovechado la ocasión para salir en defensa de la suya. Y Marie-Chantal, para hacerse íntima de Letizia. Lo que resulta entrañable es ver que el Rey lo mismo intenta evitar la secesión de una parte del territorio nacional que se enfrenta a la bronca de su mujer por defender a su madre. Seguro que prefiere lo primero. Al menos, ahí puede mandar al Ejército.

De cualquier forma, lo realmente inquietante no es una nuera intentando imponerse a la suegra o una suegra sorteando las normas que la madre desea para sus hijas. El gesto que más llama la atención de todo el vídeo es el modo que tiene Leonor de quitarse de encima el brazo de su abuela en cuanto mamá dice que no. Teniendo en cuenta que es la Princesa de Asturias, la obediencia filial es más reseñable que el aire bohemio de los reyes eméritos. En el fondo, aunque sea la heredera, es una niña normal: si mamá dice que no, es que no. Así empezaron muchas leyendas de reinas madres gobernando en la sombra.

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