REFRANERO

JESÚS REINA

Dice el refrán «año de nieves, año de bienes» porque el labrador sabe que la capa blanca protege los cultivos de la helada, humedeciendo la tierra hasta el tempero de una mejor producción.

Menos por los cromos, a mi hijo mayor no le interesa el fútbol, pero nos da la matraca con la nieve obligando a los suyos al eslalon en pista. Espero que las raquetas que me han traído los Reyes me abran hacia otra dimensión del planeta blanco.

El fin de semana navideño pasó con una gran nevada mesetaria, bloqueando a más de tres mil vehículos durante muchas horas. La AP-6 se convirtió en un caos de gente atrapada toda una noche, pidiendo auxilio y exigiendo responsabilidades, a lo que no han tardado algunos medios de comunicación y muchos políticos en sumarse a la vehemente crítica.

Echando mano ahora a J.F.K, «el éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano». En España también convertimos en arte el pasarnos la culpa de unos a otros, y es una lástima porque los errores son una parte muy importante de la vida. Cometer un error no es problema, lo es no aprender de él.

El Ministerio de Fomento ha duplicado en sus últimos quince años el número de quitanieves y reservas de fundentes, todo ello en relación a la propia evolución de la red de carreteras. Junto con la Agencia Estatal de Meteorología, la Dirección General de Tráfico venía avisando de la posibilidad de grandes nevadas, y la bajada de temperaturas era motivo de comentarios recurrentes, pero parece que nos da igual todo porque no hay mejor meteorólogo que uno mismo.

Hace justo un año que la Marina Alta se cubrió de nieve, y recuerdo que a primera hora empezaron a caer copos, miré la previsión, y ante el problema intenté evitar mi viaje a Xixona, pero como me dijeron que la cita era inexcusable, me puse el abrigo, cogí las cadenas, agua, naranjas y unas madalenas, me subí al todoterreno, y en la autopista AP-7 permanecí pacientemente bloqueado durante más de dos horas.

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