HAY QUE RECURRIR LA EXPULSIÓN DE VEZO

FERNANDO GÓMEZ

Y volvió la Liga, esa competición en la que la situación es inmejorable, con un colchón de más de diez puntos sobre el quinto clasificado, y sobre la que te puedes permitir la licencia de descuidar, en pos de centrar tus mejores intenciones en la tan breve, pero intensa Copa de Su Majestad el Rey.

Llegaron las rotaciones, lógicas al fin y al cabo, concediendo la importancia que corresponde a esa tan esperanzadora e ilusionante competición copera. Siempre analizamos a posteriori las decisiones del entrenador, algo muy ventajista dado que cuando lo hacemos, el partido ya se ha disputado y el resultado final ya campea en el marcador. Ya he dicho que a mí, los cambios en la alineación me parecieron pertinentes, ahora bien, otra cosa es la alineación que se dispuso sobre el terreno de juego para jugar contra un equipo descompuesto, tratando de volver a alcanzar la categoría de 'equipo', al final de un largo, larguísimo proceso de recuperación.

Y en algunos casos, la apuesta ya me pareció arriesgada desde el principio. Lato, Vezo, Maksimovic, Coquelan, Nacho Gil y Santi Mina de entrada, y todos a la vez. Y jugadores como Garay, Gayá, Parejo, Pereira, Guedes o Zaza, por diferentes motivos fuera del once inicial. Quizá demasiados cambios y mucho riesgo. Pero claro, esto sólo se valora al final, como he dicho antes. Y sin embargo, el Valencia entró bien en el partido. Fuerte, intenso, rápido, marcó pronto, a balón parado sí, pero se sabía superior. Ellos, a sufrir. Zarandeados en los primeros minutos, es de esas situaciones en las que se piensa: «tierra trágame». O aquello de darle vueltas a cómo vamos a salir de esta. Siendo una primera mitad algo abierta, la UD Las Palmas empató en la única oportunidad de la que dispuso en esa primera parte, y el Valencia, tras unos muy buenos últimos diez minutos antes del descanso, no pudo volver a adelantarse.

No transcurrieron igual los segundos cuarenta y cinco minutos. Los locales parecieron despertar, se dieron cuenta de que o apretaban o acababan en la miseria, derrotados una vez más. Y empezaron a llegar, por derecha y por izquierda. El Valencia capeaba el temporal sin encontrar la forma de sacudirse el dominio y llegar arriba. Hasta que en el minuto ocho, Paulista se equivocó dos veces. Y la segunda más grave aun que la primera. Primero, no puedes abrir el codo cuando van a rematar delante de ti. Y segundo, no puedes encarar a un árbitro a un palmo de su cara, gritándole y protestando como él lo hizo. Además, y no lo digo de cachondeo, su expresiva cara le perjudica en la protesta, tan cercana a la cara del colegiado y con el gesto contrariado y forzado. Y fue expulsado. Complicaciones para los nuestros, que se precipitaron con la pelota, propiciando sus contras rápidas y peligrosas. Tres en defensa, las pérdidas en medio campo perjudicaron nuestra recuperación en el juego. La UD jugaba con once, y eran ellos los que contragolpeaban. Coloca cuatro atrás y juega tú a la contra. Y la expulsión de Vezo, injusta. No se puede expulsar a un futbolista, con lo que eso acarrea, por lo que el portugués hizo. Si el Valencia recurre, lo puede sacar adelante. Y el miércoles la Copa.

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