Rectora Mestre

AGUSTÍN DOMINGO MORATALLA

El próximo día 22 se celebran elecciones a rector en la Universidad de Valencia. Si hasta hace poco, esta universidad era una pieza clave en la modernización de la ciudad, en las últimas décadas se ha convertido en una institución determinante para al desarrollo de toda la Comunidad. No sólo por el impacto social, cultural y económico en el área metropolitana o las diferentes extensiones que muchos pueblos tienen, sino por el hecho de que se ha convertido en una referencia institucional para el conjunto de las universidades españolas. Los datos recientes del Webometrics Ranking of Worl Universities que publica el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que mide la visibilidad en determinadas áreas de investigación y docencia, la sitúan ya en el tercer lugar de las universidades españolas.

En lugar de plantearse como una institución que gestiona, mantiene o transmite el conocimiento, se ha convertido en una institución que genera, construye y difunde conocimiento con todos, junto a todos y para todos. Esta implantación, desarrollo y capilarización se ha producido porque durante los últimos años no se ha planteado la autonomía en términos de encapsulamiento tribal, sino en términos de servicio, colaboración y cooperación con las instituciones locales.

A las elecciones se presentan tres profesores que heredan una institución hasta ahora dirigida hábilmente por el profesor Esteban Morcillo. Un profesor que ya organizó una candidatura de consenso con la que ha capeado un temporal presidido por una crisis económica que ha exigido ajustes, recortes, reestructuraciones, restricciones y, sobre todo, prudente capacidad negociadora para mantener a flote una nave con una situación financiera compleja. Aspiran a sucederle los profesores Vicent Martínez, Mª Antonia García y Mª Vicenta Mestre, cada uno con un equipo de académicos con los que están pidiendo el voto a la comunidad universitaria. Los tres administrarán la herencia del profesor Morcillo y es probable que, después de las elecciones, los tres tengan que reorganizar sus equipos para el consenso, con lo mejor de cada programa para estabilizar el rumbo y mantener la velocidad de crucero.

El voto ponderado obliga a presentarse a las elecciones con propuestas de mejora para todos, lo que significa elaborar un programa atractivo para profesores, alumnos y personal administrativo. Aunque los tres candidatos tienen propuestas interesantes para rejuvenecer las plantillas, estabilizar los asociados, simplificar la burocracia, afrontar la digitalización y evitar que la universidad no se particularice o tribalice, la profesora Mestre puede capitanear la navegación con solvencia y firmeza. Convencidos de que genera confianza, tiene voluntad de dialogo y fortalece el trabajo en equipo, quienes trabajan con ella se atreven a llamarla «Rectora Mestre».

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