Quina nit bonica

KIKE MATEU

Peter Lim, Mateo Alemany y Marcelino reunidos para fichar. Así fue el día de ayer y así lo leen hoy en LAS PROVINCIAS. El futuro del club a nivel deportivo y el mercado de invierno sobre la mesa. Un 28 de noviembre. Cuando se deben hacer estas cosas. Es lo que tiene poblar el club de ejecutivos que sí saben de fútbol y manejan con criterio sus tiempos. No se acordarán ya, pero el mercado invernal pasado arrancó la penúltima semana de diciembre con Prandelli pidiendo unas cosas, con el club diciendo que sí y, cuando el italiano regresó de vacaciones, le dijeron 'donde dije digo, digo Diego' y todo fue por el aire. Que desastre de club, por Dios. Seguro que ahora les es mucho más fácil entender por qué el Valencia CF va segundo y no cuarto por la cola.

Recordado lo cual -se le olvidó mencionar a Anil Murthy en la Junta de Accionistas todas estas nimiedades de la gestión- mirar hacia adelante sólo trae buenas perspectivas. Ante el Barça el Valencia demostró que está a nivel para todo. Yo sigo sin ver la Liga, pero mientras ese sueño se convierte o no en realidad, el objetivo Champions sí es ya indiscutible. El Barça acabó pidiendo la hora ante el segundo de la Liga. Todo abierto para orgullo del valencianismo. Y para ellos va lo que resta. Simplemente me emocioné, como pocas veces en mi vida, mirando desde la balconada de Mestalla a ese autobús abriéndose paso entre una marea humana de pelucas y bufandas. Eterno recuerdo y maravilloso lo vivido. Lo de después quedará para siempre; ese minuto sin silencio para Jaume Ortí no lo olvidará ninguno de los presentes. ¿Hay mejor homenaje que tu estadio se ponga en pie recordándote como alguien tan excepcional? A Lim -con respeto se lo digo- se le debió caer la cara de vergüenza al vivirlo sin haber estado horas antes en el sepelio del mejor presidente de la historia del club. Al fútbol fue. Al entierro no. El mismo día todo. Penoso.

Menos mal que sólo fue un hecho aislado en las multitudinarias muestras de cariño para Jaume desde el viernes negro. Y, como colofón, lo de Rodrigo; uno que sí estuvo en el tanatorio y, palpando la dimensión de los acontecimientos y respetando como nadie la figura del President, preparó el homenaje sobre el césped jamás contado. Ya sabíamos de su calidad humana pero ahora lo sabe todo el mundo. Me ganaste para siempre, Rodrigo. Ya nada será igual. No te podré mirar con otros ojos que los de una extraordinaria persona que tiene por profesión jugar al fútbol. Gracias, bonico. Jaume lo vio todo emocionado desde el cielo. Pero no fue un homenaje de despedida. Sólo se despide al que se va y él se queda para siempre. Muchas tardes.

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