À Punt de explotar

BORJA RODRÍGUEZ

En Valencia cada año nace una nueva y numerosa hornada de graduados de periodismo que antes de finalizar sus estudios realizan sus prácticas en diferentes medios de comunicación de la ciudad, en radio, prensa o televisión. Sin duda la carrera de periodismo ha girado 180 grados entre otros motivos por las redes sociales, los tiempos y las formas de consumo de información que se han quedado obsoletas respecto a hace muy pocos años. Estar estudiando periodismo es un acto de mucho valor. La oferta de graduados es inmensa y la demanda de puestos de trabajo con ciertas condiciones alejadas de la esclavitud es cada vez menor. Si alguno de los nuevos periodistas recién salidos de la Universidad pensaba que habría alguna oportunidad en À Punt, se ha dado de bruces con la realidad. Muchos lo han intentado pero en su proceso han sido conscientes de que les resultaba imposible acceder a uno de los puestos. Así lo confirma la bolsa de trabajo de À Punt que tras su publicación, arroja la información de que el nuevo ente contará con más de 600 empleados (sic) de los cuales, el 90% lo componen extrabajadores de la antigua RTVV por lo que podemos sacar unas rápidas conclusiones. 1. Que el número de profesionales contratados para poner en marcha este medio de comunicación público sería totalmente inviable si fuera privado. 2. Además de ser un número elevado en el capítulo de personal, vuelven a formar la plantilla los mismos extrabajadores de antaño. 3. Que ni los que forman el Consejo Rector ni el 90% de la 'analógica' plantilla de extrabajadores tienen en su cabeza un proyecto viable de comunicación actual. 4. Que el profesional que nunca pisó RTVV o el que acaba de salir de la Universidad con su título no tiene ninguna oportunidad para acceder a un puesto de trabajo. Estos son los de la pluralidad, la igualdad y bla, bla, bla.

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