EL PÚBLICO dE TARDÀ

Aquí hay más valencianos decididos a independizarse anímicamente de Cataluña que políticamente de España

María José Pou
MARÍA JOSÉ POU

Admito que yo, en días de niebla, también veo cosas raras entre los molinos de viento, de esos que Manolo Mata dice que solo existen con forma de gigante en la mente de Isabel Bonig. Y en la de Joan Tardà, ¿no? Porque, si por un momento, damos por buena la tesis de Mata y consideramos que el catalanismo es un invento del PP para asustar a los valencianos, ¿a quién se dirige Tardà cuando pasa por aquí hablando de la «República del País Valencià, junto a la de Catalunya y la de les Balears»? ¿Cuál es su público? ¿No sabe el dirigente de ERC que aquí no existen correligionarios dispuestos a escucharle? ¿Para qué viene, entonces? Habida cuenta de que los políticos no mueven un dedo si no obtienen algo a cambio, Tardà pierde el tiempo dejándose caer por un territorio donde no hay semilla catalanista a la que animar.

Desde luego, no le falta razón a Mata cuando dice que el PP utiliza ese fantasma para avivar a su electorado. Es cierto. Tanto como los malabares del PSPV para ganarse a los votantes de izquierda sin confundirse pero sin perder bocado. O poniéndose de canto cuando es menester mientras los peores resultados de la historia le llevan de vuelta a la Generalitat. Sin embargo, ni todo el uso político del asunto oculta que Tardà vino a pescar en tierras valencianas. Su visita no es el gigante Malambruno. Es un dato. Y su discurso ahí está. Tampoco es un invento de Bonig. Como no es que el PP tiene más votos en estas tierras que los partidos defensores de los planteamientos de Tardà, aunque ya sabemos que el número de votos no es relevante mientras haya grupos dispuestos a pactar cualquier cosa con tal de obtener el poder. En eso sí tenemos mucho en común con nuestros vecinos. Pero más allá, no le falta razón al dirigente socialista cuando pone en evidencia lo que de ilusorio tiene el miedo al catalanismo radical en Valencia. Aunque Aznar ande preocupado por el asunto, son cuatro, o dieciséis, dispuestos a multiplicarse a poco que se les dé de comer pasada la medianoche. Dice Tardà que la Comunitat tiene derecho a decidir su futuro sobre la independencia. Gracias por el detalle. De momento aquí hay más valencianos decididos a independizarse anímicamente de Cataluña que políticamente de España. Eso no es un gigante. Es un molino como una catedral. Y ese desapego no viene por desconocer la historia común ni los lazos culturales que nos unen sino por el intento de algunos, durante décadas, por imponernos una identidad que no sentimos como propia. La historia no determina el futuro, solo nos deja una herencia con la que hay que saber construir el porvenir. Andar mirando hacia atrás solo nos lleva al precipicio y hace que avancemos más despacio. Aquí lo tenemos claro y no porque lo digamos algunos sino porque lo dicen las urnas. Los valencianos no nos sentimos hipotecados por el Medioevo. Ni siquiera porque algunos crean que esa actitud nos hace menos valencianos.

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