El PSOE inexistente

Sánchez coloca a los suyos en el limbo parlamentario y mediático

CURRI VALENZUELA

Una vez renacido como Di Caprio después de que casi se le comiera un oso, Pedro Sánchez está tratando de resistir para llegar con vida al momento en que Rajoy convoque nuevas elecciones. Si es más tarde que pronto, mejor para él. Una estrategia que explica por qué se acerca a Podemos y se aleja del PP pero, sobre todo, las razones que le están llevando a mover las sillas de los barones mas díscolos a su persona, como es el caso de Ximo Puig.

A nivel nacional, el PSOE de Sánchez ni está ni se le espera; fuera de nuestras fronteras los socialistas europeos se llevan las manos a la cabeza cuando se acuerdan de él, como esta semana a propósito de su negativa a permitir que el Gobierno apruebe el llamado techo de gasto. Unos datos que todas las naciones de la UE tienen que enviar a Bruselas cada verano para que sirvan de base a los presupuestos del año siguiente. Un trámite que en la mayor parte de los países europeos, que se gobiernan con coaliciones de conservadores y socialistas, se negocia entre los socios.

España también es diferente en esto. Sánchez dice que no negocia con Montoro porque el ministro de Hacienda ha sido reprobado en el Congreso (por iniciativa de sus diputados). En realidad lo hace porque Podemos se lo exige y porque el secretario general se siente obligado a criticar por cualquier motivo a la gestora que manejó su partido. Como la gestora se abstuvo en la votación del techo de gasto anterior, toca ahora votar en contra.

Habrá que ver qué fruto da cuando llegue el momento esta estrategia del Partido Socialista. De momento, parece suicida por falta de comparecencia. El «no es no» es lo más alejado a un programa político. En lugar de sacar todo el rédito posible a su negociación con el Gobierno, como está haciendo Ciudadanos, Sánchez coloca a los suyos en el limbo parlamentario y mediático. A los diputados socialistas solo se les ve siguiendo las pautas que les marca Podemos, mientras esta formación le sigue robando votos por la izquierda y los de Rivera se los quita por la derecha.

Ayer mismo, la dirección del PSOE anunció que votará en contra del techo de gasto y, simultáneamente, que se opone a la petición de Rivera para que el Gobierno baje el IRPF de las rentas más bajas. Dos titulares que solo se prestan a una breve reseña de un párrafo para cada uno. ¿Quieren los socialistas que suban los impuestos? ¿Desean que se incrementen las pensiones por encima de los cálculos de Montoro? ¿Qué porcentaje desean de aumento salarial para los funcionarios?

El PSOE no sabe y no contesta a esas preguntas ni a cualquiera que se hacen los ciudadanos. A su dirección ni siquiera le importa esa ausencia de propuestas y el vacío que sufre su partido en los medios de comunicación. En Ferraz están dedicados en cuerpo y alma al pim-pam-pum contra los suyos para asegurarse que Pedro Sánchez y su nuevo equipo pueda atrincherarse en el poder. Aunque sea en el poder de permanecer en la oposición muchos años.

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