PRONÓSTICOS

MANUEL ALCÁNTARA

El verano es para las bicicletas y los adivinos. El porvernir, que no siempre es un por traer, es sobre todo lo que nos traigan los que se dedican a esa rama de la meteorología que llamamos política. Hay que fiarse de las encuestas, aunque no sean todas de fiar, y el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas asegura que el PSOE se reafirma como alternativa de Gobierno al haber recortado distancias con el PP, después de elegir a Pedro Sánchez, que no sabe desanimarse, mientras nosotros seguimos sin saber si sabría gobernar esta grillera donde muchos llevan razón, incluidos los que la han extraviado.

Si las encuestas se divulgaran al día siguiente a las elecciones, habría una aglomeración de ganadores dispuestos a arrendar sus ganancias, pero por ahora todo son pronósticos. El PP volvería a ganar, pero con menos votos, y el PSOE, que es el que más nos gusta, quizá porque no conocemos de cerca a sus líderes, sería el principal partido de la oposición. En la variación también está el disgusto y los españoles del montón seguimos sin explicarnos por qué el ahora multimillonario Felipe González les sigue vendiendo mansiones a los jeques. Como en el viejo cuplé, habría que preguntarle de dónde saca para tanto como destaca.

Hacer conjeturas siempre es más entretenido que hacer crucigramas, pero algunos no hacemos ninguna de las dos cosas. Aceptamos el caos pero no nos gusta el barullo. La mejor disculpa para no contestar una carta sigue siendo no haber recibido ninguna. No sé en qué muro de la patria nuestra leí un grafiti que decía: «Yo daría mi mano derecha por ser ambidiestro». El plagio abunda. O, dicho de otro modo, lo que escasea es la invención. Los distintos partidos se copian sus promesas aprovechando que prometer jamás ha arruinado a nadie. Ni siquiera a los pronosticadores.

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