Prohibido el odio

ROSA BELMONTE

En la sentencia del Tribunal Supremo que absuelve a Cassandra Vera se lee que «no todo mensaje inaceptable o que ocasiona el normal rechazo de la inmensa mayoría ha de ser tratado como delictivo». Manuel Marchena, presidente de la Sala de lo Penal había escrito en otra sentencia de 2017: «El derecho penal no puede prohibir el odio, no puede castigar al ciudadano que odia». El derecho penal no daría abasto. Miren a Marta Rovira escuchando cómo Inés Arrimadas le daba mandobles en su discurso del Parlament y revolviéndose con un «¡Gilipollas!» desde su escaño. Ahora que volvemos a secuestrar libros, recordar el secuestro del de Julio Feo ('Aquellos años') por referirse así a la ofendida: «la persona más venenosa que he conocido nunca» o «era un pequeño saco de maldades». Ni a las suelas de Paquita la del Barrio. El derecho penal no puede prohibir el odio. Lo curioso es que podamos bromear sobre Carrero Blanco pero no sobre Cassandra.

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