El otro problema valenciano

Toca retratarse sobre la unidad de España y el Consell Valencià de Cultura lo evita. Ellos son más de pronunciarse sobre las políticas norteamericanas

María José Grimaldo
MARÍA JOSÉ GRIMALDO

El Consell Valencià de Cultura hace constar su firme convicción y defensa de la unidad de España, de la soberanía nacional, del respeto escrupuloso de las leyes y del marco constitucional español, garantías del orden y la convivencia democrática. E insta al presidente de la Generalitat catalana a la urgente desconvocatoria del ilegal referéndum secesionista en aras de la cordura y la concordia social». Así reza la declaración que a propuesta de un consejero ni siquiera se sometió a debate el lunes en el último pleno del ente estatutario. Y no sé qué es más tremendo. Si que ni se permitiera un pronunciamiento al respecto o los motivos que ha alegado el Consell Valencià de Cultura (CVC) para no hacerlo.

Dice el secretario del CVC, Jesús Huguet, que el consejero que planteó el asunto no había informado con 48 horas de antelación de la presentación del documento al pleno y, por lo tanto, no constaba en el orden del día y no podía seguir los cauces administrativos habituales en el ente. ¡Qué tragedia!, digo yo.

Y añade: «El CVC tiene competencias en la Comunitat, no fuera, y no puede exigirle nada al presidente de la Generalitat de Cataluña».

Ahora sí, ya estamos ante un argumento de peso. Por eso en otros plenos los consejeros han dedicado parte de su tiempo a pronunciarse sobre la conveniencia de reducir el IVA cultural en todos los sectores, que como todo el mundo sabe es una decisión que está y ha estado siempre en manos de Ximo Puig. O el Plan Cultura 2020 del Ministerio de Educación, también de competencia autonómica. O el reparto de refugiados, asunto para el que sí tuvieron tiempo el lunes como si la Unión Europea hubiera delegado en la Generalitat Valenciana la complicada tarea de establecer un sistema de cuotas.

Por eso, porque el Consell Valencià de Cultura tiene sólo competencias en la Comunitat y no fuera, sí ha habido pronunciamientos oficiales sobre las políticas de la nueva presidencia norteamericana, territorio que debe lindar con Xàtiva y estar ublicado en el interior de la provincia de Valencia. O del ébola, enfermedad valenciana donde las haya.

Se le olvidó al secretario explicar que fueron varios, no todos, los consejeros que instaron al presidente a que esa declaración a favor de la unidad de España no se abordara. Ya sé que resulta más sencillo pronunciarse sobre la incorporación de Filosofía al Bachiller pero momentos como los que vive este país obligan a retratarse. A quitarse la careta. Como ha hecho AVE con su pronunciamiento sobre Cataluña, para la que piden una solución política pero eluden condenar el referéndum ilegal. O Morera, sí Enric. Presidente de Les Corts y por tanto segunda autoridad de la Comunitat: «La acción represiva y autoritaria del Gobierno hará que los demócratas catalanes y del Estado den apoyo masivo al referéndum de autodeterminación».

El precio que hubiera tenido que pagar Font de Mora si se hubiera atrevido a realizar tales declaraciones cuando ocupó la presidencia del Parlamento autonómico. Menudo sobrecoste, con permiso de Ciegsa. Ximo Puig habla de forma frecuente del 'problema valenciano'. ¡Cuánta razón tiene! Pero no sólo cuando se refiere a la infrafinanciación, presidente.

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