«No tengan prisa, eso aún tardará años»

En 2015 se presentó el último plan para ampliar el by-pass; nada se ha movido mientras la autovía sufre colapsos a diario

VICENTE LLADRÓ

Tenía razón aquel funcionario. Lamentablemente estaba en lo cierto. Se nota que era veterano conocedor de cómo se mueven, avanzan o se detienen estas cosas.

Fue en el verano de 2015. Han pasado tres años y pico. Fomento anunció la salida a información pública del último proyecto para ampliar parcialmente el by-pass.

Era la enésima vez que salía oficialmente a la palestra este asunto: nuevos planos para aumentar la capacidad de circulación y transporte en la autovía más congestionada de España, sino lo es también de toda Europa. Quedaron arrinconadas anteriores intenciones más ambiciosas y costosas, como un segundo by-pass que fuera en paralelo al actual, que unas veces se trazó por aquí, otras por allá, en ocasiones pegado a éste, que vete a tú saber qué funcionalidad tiene eso, uno junto a otro. Otros diseños lo colocaron más alejado; como aquella idea de trazarlo más tierra adentro, casi por el centro de la provincia de Valencia... Hasta se iniciaron las primeras catas cerca de donde iba a situarse el túnel que cruzaría la sierra Calderona a la altura de Olocau. Pero todo quedó parado, en la nada, como otra autovía que iba a comunicar la de Lliria con la de Madrid, de la que se hicieron unos kilómetros hasta Benaguasil y allí murió todo: dos carriles por banda que acaban de repente; viaje a ninguna parte.

La solución que se presentó en marzo de 2015 y salió a información pública meses después, en verano, planteaba acciones como de urgencia, lo mínimo para ganar fluidez y eficacia con inversiones relativamente modestas (unos 288 millones de euros). Se trataba -o se trata aún, quién sabe- de aprovechar terrenos ya expropiados a un lado y otro del actual by-pass para construir dos carriles por cada parte, destinados al tráfico más local, el llamado de 'agitación', mientras que la autovía propiamente dicha quedaría reservada al de largo recorrido, con accesos y salidas limitadas.

Al publicarse los planos del proyecto en el periódico, unos agricultores vieron que las obras quedaban cerca de sus campos y acudieron a informarse de si les afectaba o no, viendo la documentación al detalle. No les alcanzaba por poco, pero sí a una parte de las instalaciones centrales de su comunidad de regantes. Así que se lo explicaron al funcionario que amablemente les atendió, quien les dijo que, por lo que le indicaban, era poca cosa y seguramente se podría resolver retirando algo un terraplén, quizá recordándolo cuando las obras estuvieran ya en marcha, porque veía que era poca cosa y fácil de resolver. Pero de todos modos les advirtió: «No se preocupen demasiado y no tengan prisa, porque eso aún tardará años en hacerse, ya lo verán». Y tenía razón.

Algunos ayuntamientos se opusieron, cada uno a su rollito, y a Fomento siempre le viene eso para excusar nuevos retrasos. Entre tanto, el by-pass que circunvala el área metropolitana de Valencia sufre grandes colapsos a diario que duran horas y mantienen parados miles y miles de coches y camiones, sin que, incomprensiblemente, se mueva nada más.

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