Preguntas de fin de curso

Más dura será la caída

En la vida hay muchas experiencias transformadoras; tenemos que disponer del carácter necesario para encontrarlas y aprender de ellas

VICENTE GARRIDO

Cómo podemos lograr que nuestros hijos sepan ajustarse a este mundo tan volátil e incierto? Esta pregunta, formulada de diferentes formas, me la plantean muchos padres cuando participamos en charlas o cursos de verano. Es una pregunta compleja, desde luego, y no creo que nadie tenga una única y 'mejor' respuesta, pero al menos vale la pena reflexionar sobre una cuestión que me parece fundamental. En resumen, podría presentarse del siguiente modo: «¿Hemos de poner el énfasis de la educación en forjar el carácter o personalidad del niño, o bien en destacar su capacidad para responder a unas normas culturales y sociales dominantes?».

Me explico mejor. Las normas culturales dominantes nos dicen que «somos dueños de nuestro destino», que «nada se interpondrá entre nosotros y nuestras metas si de verdad queremos conseguirlas», y un sinfín de mensajes parecidos. No paro de oírlas cuando asisto a los actos de graduación de las universidades. La idea que está detrás de esto es que debemos entender y descubrir lo que queremos en la vida y poner todo nuestro esfuerzo en lograr nuestras metas, y esto es más verdad ante el mundo incierto de hoy, porque tal inestabilidad lo que exige es una mayor determinación y preparación de los jóvenes (y de ahí la amplia relación de títulos que coleccionan los chicos, muchas veces de forma poco cabal).

Desde luego, todo este planteamiento parece muy racional, y probablemente lo es, pero a mi parecer esconde una trampa peligrosa, la de que fracasar en la meta es un signo de falta de compromiso. Y muchas veces no es así; no podemos controlar todo lo que nos pasa en la vida, hay veces que la decisión más sabia es tomarse la vida como viene, aunque esto suponga renunciar a los sueños. Forjar hijos y alumnos con el carácter suficiente para comprender que la vida pregunta cada día qué vamos a hacer, y tener claras las prioridades, no excluye sino que profundiza la necesidad de cambiar si es necesario las metas y buscar nuevas formas en donde uno pueda encontrar su camino.

En resumen, en la vida hay muchas experiencias transformadoras; tenemos que disponer del carácter necesario para encontrarlas y aprender de ellas. Muchas no son predecibles. Considerar que podemos controlar nuestra vida es una ilusión. Lo que sí que podemos controlar en parte es nuestra capacidad para responder a sus desafíos. Esto es lo más importante que podemos enseñar a nuestros hijos: a ser personas con valores y con la mirada elevada, a aceptar que las cosas pueden salir de forma imprevista y, a pesar de todo, tener una alternativa digna de ser explorada, porque nos puede llevar a sitios inesperados. «Tú conseguirás todo lo que te propongas» es una frase motivante, pero tiene sus riesgos. A veces es mejor escuchar: «Si eso no ha funcionado, inténtalo por otro camino, no sabes lo que la vida te deparará».

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