Estañ pone en un apuro a Oltra

FERRAN BELDA

Es evidente que la intención del síndico de Podemos Antonio Estañ no era preguntarle a Ximo Puig «cómo piensa garantizar el Consell que los responsables de la corrupción sigan enriqueciéndose a costa de los valencianos». Y que en su ánimo no estaba poner en un aprieto a la vicepresidenta; le faltan maldad y ganas de sacarle los colores a Mónica Oltra. Pero se equivocó al redactar la pregunta parlamentaria, un periodista se la trasladó a la portavoz del ejecutivo y acabó haciendo ambas cosas. No hay más que leer la respuesta que dio la portavoz del ejecutivo para comprobar el sofoco que debió suponer para ella abordar esta cuestión. ¿Una inspección para averiguar si existen contratos con empresas relacionadas con la corrupción? Glups. Yo es que me la imagino carraspeando. Dejando caer interjecciones, un ejem aquí, un puf allá, entre una vaguedad -«tiene que haber una sentencia primero»- y otra -«hay que ir paso a paso»-. Y me mondo. Me parto de risa porque la señora Oltra hizo de todo menos admitir que entre quienes han adjudicado contratos a sociedades involucradas en este tipo de escándalos figura ella, que le renovó la confianza a todas las residencias de la tercera edad alumbradas por la familia Cotino. Figura José Mª Ángel, que le prorrogó a Inaer Helicópteros el servicio de emergencias, sanidad y policía autonómica, y a Avialsa el de extinción de incendios forestales. Figura el Ayuntamiento de Valencia, que no ha cuestionado a ningún proveedor. Figura el de Xàtiva, que fichó a un contaminado nuevo en esa plaza. Figura medio mundo. En principio, porque no se puede hacer tabula rasa, elaborar una lista negra y llevar a la quiebra a un montón de empresas, con lo que eso supondría para sus empleados, por lo que hicieron o dejaron de hacer sus dueños. Y después porque para muchos de los subscriptores de los pactos del Botànic, de la Nau, de Sant Domènec y del sursum corda no existen más firmas apestadas que Ribera Salud y el IVO, a pesar de que sobre la primera no pesaba ninguna acusación hasta que Carmen Montón le echó la maldición y de que la segunda es una fundación, ya que si existieran no habrían renovado los tratos que provocaron la cinematográfica detención de Serafín Castellano -«de matinada han trucat»- o el procesamiento de Alfonso Grau.

Oltra asegura ahora que un sistema de alertas tempranas nos está librando de todo mal. Pero debe funcionar como el existente en algunos pueblos del Maestrazgo, donde tocan las campanas cuando un sospechoso habitual se acerca, o fallar como una escopeta de feria. En octubre, el IVF le revendió el Hércules CF a Enrique Ortiz, el Ortiz del caso Rabassa, del PGOU de Alicante, y del Gürtel de ahora mismo, por una suma 38 veces menor que la que le debía y no saltó la sirena. Quizá la lupa, la tradicional lupa que la vicepresidenta ha prometido emplear en un futuro, dé un mejor resultado.

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