Política cultural lamentable

MIKEL LABASTIDA

El lamento es constante en muchos corrillos. Y no es nuevo. ¿En qué están pensando los actuales responsables culturales de Valencia? No se entiende nada. No eran pocos los que confiaban en un cambio de color político en las instituciones para que el sector cultural se reactivase en la Comunitat, después de años de decisiones desacertadas y dispendios que terminaron en la nada. Y no son pocos los que reconocen que no hemos ido a mejor. Hay desconcierto, descontento y dudas por todos los costados. Desde museos hasta teatros, pasando por compañías y artistas.

El último revuelo llega de la mano de la ampliación del IVAM, mil veces deseada y anunciada pero nunca puesta en marcha de una manera viable y responsable. Se expropiaron viviendas, se encargaron 'pieles', pero el museo continúa con el mismo espacio que cuando se construyó hace 28 años. Desde la actual Conselleria de Cultura existe una propuesta en firme ahora y es usar otro edificio de la misma ciudad para dotar de proyección a la pinacoteca. ¿Han escogido un inmueble sin uso? No y no será porque no haya. La idea es desarmar otro museo con historia, programación y público habitual, el MuVIM. Deshacer una cosa para rearmar otra. Un desastre. Cierto es que el centro de la Diputación no ha terminado de despegar en esta nueva etapa, en la que se supone que iba a recuperar su espíritu original después de épocas envueltas en polémica, pero de ahí a cargarse el proyecto hay un largo trecho. O debería.

Pero no nos extrañemos. Y eso es lo malo. No es el único bandazo dado de esta forma. Y si no acérquense a ver alguna representación al Espai Mutant, el teatro de Las Naves. Lo encontrarán cerrado. Lleva así un año. La excusa es que se filtró agua, pero la realidad es que se han primado los desencuentros políticos (y el quítate tú para ponerme yo) a costa de una sala que funcionaba. El Observatorio de la Cultura lo destacaba el año pasado como el segundo espacio cultural de la Comunitat más valorado a nivel nacional. ¿Les ha importado a los actuales gestores? No. Los artífices de la programación hasta ahora se van a la calle. Y los que se encargan del teatro El Musical ocuparán su lugar.

La responsabilidad de ambos escenarios corresponde al área de Acción Cultural del Ayuntamiento, una concejalía cuyas decisiones son observadas con asombro desde el sector. ¿La última? Eliminar las ayudas públicas a los teatros privados y a algunas compañías, escudándose en criterios difíciles de explicar. Pero explicar, lo que se dice explicar, ellos lo hacen poco. Otros lo intentan, no lo niego, pero no se les entiende. Por ejemplo los que dirigen lo que antes se llamaba Culturarts y ahora Institut Valencià de Cultura, aunque sigue siendo idéntico conglomerado. Dentro de él hay departamentos con presupuestos raquíticos, que los ahogan. Sirva de ejemplo la Filmoteca, que celebra 30 años pero no está ni de lejos en su mejor forma.

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