La pobreza energética y la independencia

PEDRO ORTIZ

Hace ya varios años que un valenciano al que tenía por cabal, que lleva ya mucho tiempo viviendo en Cataluña y que allí se ha convertido en un hooligan de la independencia, me presentaba como una de las razones para su postura las leyes que sistemáticamente, decía, aprobaba el Parlamento de Cataluña y que en España el Gobierno recurría al Constitucional. Puso un ejemplo, que entonces no entendí: la ley de la pobreza energética. «Los catalanes, decía, han considerado que no se debe cortar la luz ni el gas a quienes no puedan pagarlos, pero el Gobierno ha recurrido la norma ante el Constitucional; no nos permite España ni tener nuestras propias leyes». Insisto en que el argumento me pareció paupérrimo: sin entrar en si es necesaria o no una ley autonómica de esa índole no parece razón suficiente para reclamar la independencia.

Y sin embargo, aquella fue la primera vez que oí poner de ejemplo a la ley contra la pobreza energética, pero no la última. Al contrario, he notado que en Cataluña y aunque sea sin venir a cuento citan esta ley como una de las principales causas del separatismo. Hasta la republicana Rovira lo hizo el día de la proclamación de la independencia en el Parlamento.

No solo en Cataluña. En el Aplec independentista de El Puig de hace unas semanas, Morera, el president de las Cortes valencianas, puso a esta norma como ejemplo de la «opresión» que España ejerce contra Cataluña. Sí, solo contra Cataluña, porque para esa fecha, la Comunidad Valenciana todavía no había aprobado la ley.

Ya lo ha hecho. Ya tenemos también en la Comunidad una ley contra la pobreza energética. Y, como ocurrió en Cataluña, también ha sido recurrida por el Gobierno ante el Constitucional, porque un parlamento autonómico no puede aprobar disposiciones que contradigan leyes estatales. Qué dices. Ni siquiera ha habido que esperar la reacción de Morera. Esta vez, ha sido Manuel Mata, el portavoz socialista valenciano, quien ha puesto el pie en la pared: los socialistas, dice, no consentirán que «Rajoy siga metiendo el dedo en el ojo a los valencianos», en la creencia ya habitual de que el Gobierno tiene como principal función fastidiar a los ciudadanos de las comunidades autónomas, que son todos.

Ley de pobreza energética, ausencia de corredor mediterráneo y financiación insuficiente. No hablo de Cataluña, sino de la Comunidad Valenciana, con un Consell en el que algunos miembros están abiertamente a favor del proceso independentista catalán. Llámenme tiquismiquis o exagerado. Decía Giuliani, el ex alcalde de Nueva York, que si no se repara inmediatamente el primer cristal roto en un edificio al cabo de pocos días estarán rotos todos los cristales. No es que en la Comunitat haya inminentes señales de alarma, pero habrá que impedir que ni siquiera se rompa el primer cristal.

Fotos

Vídeos