UN PISTOLERO

JOSÉ MARTÍ

A Muñiz le han dado largas toda la temporada con la llegada de un delantero-pistolero. Desde que Roger cayó en verano han prometido traerle un delanterazo, «de esos que marcan la diferencia». Que si un tipo del Betis que las coge todas por arriba, que si un lince de Portugal por el que apostamos de verdad pagando tres millones, que si un cazagoles contrastado arrancado del Eibar con hambre de triunfar, que si un turco del Villarreal en una excelente operación... Así medio año ganando tiempo hasta la llegada del mercado de invierno. «El primer día de enero tendrás aquí al nuevo», le volvieron a engañar desde la secretaría técnica. Y así seguimos. «Los Reyes traerán una sorpresa», le prometió alguien. Y ya se han vuelto a Oriente. Hemos vuelto a la rutina y no hay rastro de ningún delantero. A Tito le pasa como nos sucede a la inmensa mayoría de los mortales con los propósitos de año nuevo. Prometemos ponernos a dieta, ir a la piscina o aprender inglés empezando al día siguiente, sin dilación. Pero a veces no basta con que tú tomes decisiones sobre tu vida. A menudo hay una instancia superior, que eres tú mismo, que las rectifica sobre la marcha. Qué prisa hay, debe pensar Tito, si al final de mes encontraré los chollos que nadie quiere. Queda tiempo. Fiel a sus hábitos, cada día se levantará autoconvenciéndose de que lo fichará mañana mismo, sin falta. «A primera hora lo hablo con el presi, damos un ultimátum al otro club y cerramos el último fleco», se debe decir. Pero luego el día a día se nos come. Procrastinar, se dice ahora. En defensa de Tito hay que esgrimir la amenaza del escamado Muñiz, que a estas alturas no se conforma con cualquiera, harto de tanto saldo. Ha advertido que no va a tragar con un retal para cubrir el expediente. «O me traéis algo bueno de verdad o, para eso, me apaño con lo que tengo». Más presión. Con prisas no se puede trabajar. «Hay quien paga 160 millones de euros por fichar a un jugador como Coutinho pero los delanteros que gustan solo ponen exigencias desorbitadas para venir a un club como el Levante». La secretaría técnica no parece asumir que el equipo se va para abajo casi exclusivamente por la falta de un hombre de área. El Levante juega bien, como en Barcelona o Sevilla, pero le falta gol. Al no ocupar todavía puestos de descenso hay quien aún no termina de percatarse de la urgencia de la situación. Todo es relativo, aducen. Mañana mismo lo arreglamos. Aunque claro -razonan- Roger tiene ya el alta médica, casi de vuelta, y mejor pistolero que él no vamos a encontrar. Ganemos tiempo hasta fin de mes. Igual para entonces empieza a golear, olvidan del tema y nos dejan en paz. No te preocupes, Juan Ramón, antes de las 00,00 horas del cierre del mercado tendrás tu delantero estrella. O no.

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